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CRITICAS |
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Mirar y contemplar y gozar y sentir… Simplemente sentir, así, sin más, por 'amor al
arte', pues si quiero encontrar una referencia al proceso creativo, y con ello a la obra de
Alberto Palomera, es que rebosa 'amor al arte'.
Este amor queda profundamente reflejado en las lecturas que nos ofrece de los Grandes
Maestros. En su estudio se realizan unos trueques artísticos que nadie presenció, pero
todos admiramos. Piero Della Francesca le presta los brocados, las joyas y el tocado de
Battista Sforza para resaltar la delicada belleza de un rostro. Se apropia de la mística de
la luz de Francisco de Zurbarán para hablarnos de ese mundo donde los 'cacharros'
tienen alma, donde encontramos la belleza de lo cotidiano. Adán y Eva se divorcian de
Alberto Durero para casarse con Alberto Palomera, cuidándolos en sus ecuaciones
físicas y eróticas. Francisco de Goya le permite quedarse unos minutos más como
espectador en una de sus visiones, no pudiendo huir del brillo triste en la mirada de un
perro. Miguel Angel, Leonardo, Velázquez, Jacques-Louis David… todos ellos le
permiten entrar en sus estudios, revolver en sus pinceles, utilizar sus paletas, y sobre
todo, le han dejado escuchar lo que tenían que contar, porque todos ellos saben, que es
mucho el amor que él siente por el arte.
Un silencio. Un instante de turbación. El fulgor de la belleza. La lectura del alma.
Kandinsky nos preguntó cuánto había de espiritual en el arte…. Yo encuentro mucho en
la contemplación de la obra de Alberto Palomera, donde las formas, la materia o el color
buscan esa mirada íntima que transcienda para hacernos sentir lo más cerca posible el
alma de su arte.
Contrariamente a Benedetto Croce, que asevera que la verdadera invención artística se
desarrolla tan sólo en ese instante de la intuición-expresión que se cumple totalmente en
la interioridad del espíritu creador, mientras que la manifestación técnica, la traducción
del fantasma poético en sonidos, colores, palabras o piedras, no sería más que un hecho
accesorio, que nada añade a la plenitud y a la precisión de la obra, encontramos que la
creación artística desmienten esto Cómo si no entender la grandeza del momento
creativo, ese momento en el que el artista impregna la obra con su propia trascendencia,
con su alma.
El momento del artista es la creación. Una creación mil veces vivida, y mil veces
distinta. Por que cada proceso creativo, cada momento de manipulación artística es una
revivificación absoluta del alma, donde el artista impregna con sus manos cada cosa,
pigmento, objeto, obra, idea.
Todo esto es lo que apenas podemos intuir, siquiera imaginar, que ha ocurrido detrás de
las obras de Alberto Palomera, al comprobar en uno mismo el estremecimiento que se
desata al vivir su obra como espectador.
Es inevitable vivir su 'amor por el arte', que desde ahora también es el nuestro.
Eloy Martínez de la Pera
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Ángel de la guarda
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El ángel es un símbolo de protección, guarda nuestros
sueños y vela para que los proyectos se materialicen.
Esta obra representa la gran UTOPÍA del ser humano,
que siempre ha querido volar, aumentar su conocimiento
y dejar huella.
El hombre anhela la libertad del pájaro, la quimera de
la eterna juventud y ahora, inmerso en esta sociedad
frenética envidia más que nunca el rastro fluido
y el camino tranquilo del caracol.
Esta obra despierta la capacidad de asombro que ha
perdido el hombre, como crear no es lo mismo que
Creer y mirar no es lo mismo que ver.
De aquí surge una imagen trascendente,
Donde la razón, la tecnología y la filosofía se unen
Por fin para transitar juntos.
La lluvia arco iris, es el nuevo escenario de esta utopía,
Un paraíso multicolor observado desde un calidoscopio
Primigenio y místico porque ya se sabe
que los caracoles sacan las antenas al sol
y sólo salen cuando llueve.
Alberto Palomera
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Dibujar
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Dibujar una realidad que parezca natural, es una de las soluciones que
podemos dar a un dibujo, pero arribar en un producto de tales
características, no tiene el interés del trayecto que nos conduce a él.
El proceso, es el que genera verdaderos dibujos, en una ruta
compleja, de ríos que desembocan en un abismo sin límites.
El dibujo ha logrado liberarse de las ataduras del academicismo y
nuevos materiales se han incorporado a su disciplina, estos son
admitidos como formales para elaborar la obra. Todo vale para dibujar,
pero no todo funciona.
El dibujo, hace mucho tiempo que dejó de ser, sólo un vehículo de
ideas, un paso intermedio entre el concepto y la obra, el dibujo en si
mismo es una entidad, una obra de arte.
En un magnífico artículo de LAPIZ 218, G. Reguera desarrollaba una
idea muy interesante a partir del pensamiento de Weiner que postula
que la obra no necesita ser construida. Aparece aquí el valioso
concepto de OBRA VELADA, oculta parcialmente y que solo se tiene
referencia de ella a través del lenguaje. Se produce un Acto de Fe,
donde el observador solo puede creer en lo que le cuenta el artista. El
diálogo que se establece es más profundo que el que puede generar
una obra donde se muestra una imagen explicita.
En una ocasión un profesor planteó un sencillo ejercicio. Cada alumno
tenía que dibujar a su familia. Les habló de creatividad, de volumen, de
sombras, de perspectiva, de color… un dibujo llamó su atención,
representaba una casa con todo lujo de detalles arquitectónicos. El
maestro recriminó al párvulo por no haber entendido la propuesta. El
estudiante respondió con toda naturalidad que había entendido
perfectamente, y que su familia estaba dentro de la casa -señaló la
puerta- su padre leyendo y su madre cocinando con la cancela
cerrada.
El dibujo tiene todo el poder en la sugerencia. Decía P. Valery que
hace falta mucha cabeza para explorar los lances afortunados,
dominar los hallazgos y acabar, saber retirar la mano es vital, por eso lo
abocetado y lo inacabado emerge como un valor artístico. Cicerón en
su Orador nos decía que nada se de en exceso, y Frenhofer,
protagonista de Balzac, no le hizo caso y en su obsesiva búsqueda de la
obra maestra, anuló la imagen.
Utilizar varias armas para dibujar es interesante siempre que los trazos se
empleen para sugerir sin necesidad de insistir en la obra.
Si observamos los dibujos que se presentan en esta muestra,
encontraremos muchas de las ideas desarrolladas anteriormente, como
lo inacabado, velado, abocetado, fragmentado, la sugerencia, lo
oculto, lo conceptual y algunas resonancias existenciales.
Alberto Palomera Calera, 2006.
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Disquisiciones en torno a una obra de arte
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También podemos entender
que el arte se ha venerado a sí mismo
como valor supremo, y es necesario que comprendas que
el lenguaje plástico intenta revelar las huellas de la creatividad
germinal mediante el empleo de estructuras mínimas. La esencia física
y la pureza emocional son las claves para su desarrollo.
Pero dime, ¿dónde ves tú esto? Y la obra, cuyo matiz la diferencia del espacio
circundante y va más allá de la razón donde impera la imperfección y la
gravedad desaparece. Mira en la obra, en la verdadera obra de arte y verás a
través de su ventana como la realidad ha sido destilada por la imaginación hasta
el punto de perder todo su peso. Todo queda suspendido entre la nada y el
infinito, pero todo esta tocado por la gracia y nada es extraño a la emoción. La
magia del arte funde la apariencia en el ser y la belleza en la nada. Creo que
tienes razón y es que entre los trazos esquemáticos y la pintura esencial de las
paredes prehistóricas y los dibujos y trabajos plásticos de lo que vemos ahora, no
existe distancia porque la ilusión, la inspiración, y las decisiones de crear, son
consustanciales con el hombre desde el momento en que vio una luz interior y
pudo proyectarla al más allá, hasta lograr iluminar las estrellas, extasiarse ante un
paisaje e inventar cuanto se le ocurre. El arte es reproducir con conocimiento.
Demostrar que el contenido tiene una importancia incomparablemente mayor
que el tema propiamente dicho, que, por importante que sea la elección del
tema, el contenido de una obra de arte está determinado menos por lo que
describe, que por la manera que lo hace, y que el artista, consciente o
inconscientemente, expresa las tendencias sociales de su época. El arte está
condicionado por su tiempo y representa a la humanidad en sus ideas y
aspiraciones y las necesidades y esperanzas de una situación histórica particular,
pero tiene la capacidad de influir más allá del momento histórico, de ejercer una
fascinación eterna. En definitiva, el arte conceptual asume como modelo propio
el lenguaje científico, precisamente para alejar los componentes tradicionales
emotivos, expresivos, representativos, y enraizar sus investigaciones
en un plano esencialmente analítico descriptivo, en el que
resulta posible actuar en la separación necesaria entre el
nivel natural y el nivel abstracto, entre
hacer el arte y hacer
el discurso del arte.
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Dónde estabas tú cuando yo te dibujaba
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¿Dónde estabas tú cuando yo te dibujaba?
He acabado el cuadro y me da la sensación de que siempre estoy empezando.
No encuentro el lugar exacto, la cara que me devuelve la obra no me satisface. El lino crudo, sin
teñir es más interesante.
Esto, dibuja claramente la insatisfacción perpetua del artista.
Dedicarse al arte, no es solo disfrutar con una pincelada, un gesto, un color, emocionarse con un
hallazgo, es mucho más. Se trata de elegir una realidad donde instalarse.
Crear es un acto muy doloroso, no el sentido físico sino más bien en la constante frustración que
hace del sistema neuronal un baile que afecta a la levedad del ser.
Buscar y buscar y en ocasiones hallar, manejar con mucho cuidado el pensamiento reflexivo y el
maravilloso azar. Decidir en cada fase resulta desesperante, porque no se puede dar marcha
atrás y hacer que la obra funcione es siempre un riesgo. Un riesgo que hay que correr porque sin
ventura no hay libertad. Por eso Picasso que anhelaba realizar obras maestras, quería imitar a
Freenhofer- el protagonista de la novela de Balzac La obra maestra desconocida- donde este
pintor en su obsesión febril produce un cuadro que es el resultado de una interminable suma de
rectificaciones (como los arrepentimientos de Velázquez) debidas a su ansiedad compulsiva por
la perfección.
También sabía que el cuadro tenía que ser grande, en su caso descomunal. John Berger lo
apunta en uno de sus artículos cuando nos dice que los cuadros del Aduanero Rousseau no
habrían pasado de pintorescos si hubieran sido de pequeño formato. Hoy es difícil entender una
buena obra sin tener en cuenta la gran escala. Picasso lo tuvo presente.
Picasso incitó a Dora Maar para que realizara las fotografías de las distintas fases del
Guernica.
En su afán de perfección quería que la obra fuera reversible, por eso fijo las fases de su obra
maestra. Admiraba al protagonista de Balzac pero no quería cometer sus errores, aún así en su
obsesión (que a la postre es la de todos) no tenía la certeza de cuando estaba terminada la
obra, seguía insistiendo, llegar a cotas de perfección mística. Sabía -porque era muy listo- que
un empeño exagerado de superación destruye la perfección y la obra no funciona. Por eso la
dejo inacabada. Seguro que había leído a Plinio el Viejo en su Historia Naturalis donde cuenta
como Apeles el gran pintor de la Antigüedad Clásica, sabía retirar la mano del cuadro. Se trata
de la regla clásica que defiende Ciceron en su obra Orator donde dice que nada se dé en exceso,
que en todas las cosas hay que llegar hasta lo justo y que cada obra tenga su mesura. Para
darnos cuenta hasta que punto esto es importante para el artista, Vasari nos aconseja en su
obra Vite que en los esbozos se expresa el concepto en unos pocos trazos, naciendo en un súbito
momento de inspiración, y que, por el contrario el esfuerzo y la excesiva diligencia algunas veces
quitan la fuerza y la ciencia a aquellos que no saben apartar nunca las manos de la obra que
realizan. En esto que nos cuenta Vasari, además de insistir en la regla áurea de cómo finalizar el
cuadro, aparece otro elemento digno de destacar y me refiero a los esbozos, al boceto y
apunte, es decir a la obra inconclusa y fresca.
Si esto - la idea de apunte, de lo inacabado- lo trasladamos al cuadro y queremos que este
funcione y puestos a pedir que sea una obra maestra, nos encontramos con que no acabar la
obra, lejos de perjudicarla, la engrandece. Y esta lista para aguantar el juicio del Tiempo que
todo lo diluye y pone a cada cuadro en su sitio.
Volviendo a la reflexión del principio, todos los días al llegar al estudio pasa lo mismo.
Al inicio de la mañana todo son proyectos y buenas intenciones, estas abierto al mundo, dispuesto
a abrir puertas, a descubrir nuevas realidades y posees la verdad. A media tarde todo se derrumba y
tienes esa extraña sensación de que nada funciona. Pero afortunadamente todos los días son
diferentes.
Los artistas elegimos una extraña soledad. Es como la soledad de aquel que por alguna razón,
fuera capaz de ver todas las estrellas a la luz del día. Nadie le va a entender. Al artista en
general le pasa lo mismo, cree entrar en la tierra prometida a diario, y transgrede las normas en un
ejercicio de curiosidad inagotable. Practica una Mística de la lucidez y una transexperiencia que
le hace salir de la condición humana y se asoma a lo real, en una reconciliación con la naturaleza
que va más allá de las antinomias de la razón.
¿Dónde estabas cuando yo te dibujaba? El enigma de la creación no tiene respuesta, pero la
verdadera pregunta es: ¿qué es lo que yo andaba buscando?.
PalomerA.A.
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Es un altar
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Es un altar, decía. El acto más sacrílego que
nunca había visto: la escultura amordazada por
una cuerda, era atravesada por impresionantes
flechas herrumbrosas. Imágenes de San Sebastián
mártir, se dibujaban a lo largo de toda la
anatomía de la bestia. Era una vaca Santa.
Desde la ría llega la bruma plomiza que invade la
plazuela. A su paso todo queda transfigurado,
inmóvil y quedo. A duras penas se abre camino la
luz enfermiza y desquiciada de los faroles: sus
cansados haces proyectan sombras como
gárgolas incandescentes. Al cabo surge al otro
lado del animal un murmullo, una suerte de
cantinela que repiquetea grave contra las
fachadas. Siento la presencia de alguien que
hincado de rodillas se afana a la oración. Aquella
estampa no sólo no me resultó sacrílega, sino que
me hizo pensar en los muchos fariseos que rodean
el arte; en los pocos artistas que están dispuestos a
sufrir el martirio.
La ejecución se consumará al alba. Junto al
camposanto. En una de las dos mesetas entre las
que se ahocina el torrente funéreo.
El lucero presente desde las primeras horas de la
tarde del día de ayer, vencido por el frenesí de la
mañana, abandona, a las primeras luces, su
velada. Llega la hora del hombre. El llanto sordo
de los ajusticiados, que ha mantenido
constringido durante la madrugada, despierta
ahora, y anega con su tronar las tormentas
justicieras.
El periplo del romano Sebastián toca a su fin y su
suerte última aquí se relata.
Heridas de flecha, lanza y piedra abren su cuerpo.
En la oscuridad veo el infinito.
Quemaduras del corre de sogas y del metal
candente desfiguran su gesto hasta convertirlo en
una mueca cuya mirada se pierde entre vahos
sulfúricos.
La voluntad es obediencia a ti
La presión en los oídos de la bullanga y las
quiebras en el esqueleto causadas por las caídas
le hacen perder la conciencia.
Dejo de sentir el peso del ser
Los restos despiezados de su cadáver son
envueltos en un lienzo blanco e inhumados junto a
zarzales. Amén
"Que en un animal distinto al cordero recaiga la
memoria de este crimen y que su estigma sirva de
luto por quienes no se habrán de sentar junto al
padre"
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Esperiencias umbilicales
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Homo sum et himani nihil a me alienum puto
Abro la ventana, y descubro que amanece todos los días. Entonces, comienza la
aventura de un paisaje a plein air.
Tengo todo lo necesario para celebrar el experimento.
El viaje esta en marcha, el camino señalado.
El lugar elegido para el alumbramiento es una cueva, y no una caverna cualquiera, sino
un lugar conocido, un espacio familiar, un agujero interior.
La pendiente es pronunciada y conduce a un collado, que hay que salvar, para
continuar a través de un estrecho sendero por el que fluye el agua, de una lluvia que no
deja de empaparme. Unos minutos más de aflicción y por fin me encuentro con ella.
La entrada es estrecha, oscura, conocida, caliente y emana unos aromas que
difícilmente puedo olvidar, penetro en su interior ataviado con todos los materiales para
consumar el acto que he imaginado tantas veces .Tierra, pigmentos y demás polvos.
Inicio el descenso hacia las profundidades de la materia y elijo un lugar recóndito, en
la hondura de la oquedad, donde me dispongo a emprender un viaje que no tiene final...
Antes de empezar la actividad física, me instalo en la oscuridad a escuchar, a oler el
silencio, a percibir el espacio, a dejar pasar el tiempo, sin prisa, masticando el misterio.
Doy lumbre a una lámpara de aceite que ha venido conmigo, le acompañan unos sacos
con pigmentos, carbón vegetal, minerales, buriles de sílex, piedras, cañas de bambú,
huesos, ramas, palos, pelos de cerda, de cola de caballo, hilo de cuero, cuencos de
arcilla, agua y grasas animales.
Coloco los materiales en círculo y me sitúo en el centro para originar un estado cercano
a la mística. He elegido una pared de la cueva que goza de una inclinación hacia el
interior con una pequeña parte abovedada. Me envuelve y siento que formo parte de su
materia.
Comienza el ritual
Primero me dispongo a fabricar los pinceles con los pelos de animales atados a palos,
como brocha también empleo, las ramas y trozos de cuero para los frotados, pero es
cuando elaboro las pinturas donde percibo la magia. Elijo los minerales y las arcillas y
los trituro con una piedra. El polvo, el pigmento lo hecho en una vasija y lo mezclo con
un aglutinante, el agua y la grasa producen una crema multicolor lista para estallar,
dando lustre a las paredes de la cueva.
Cuando tengo los materiales fabricados me dedico a observar la pared, recorro su
superficie cambiante por las sombras que produce la llama de la lámpara, me imagino
figuras, escenarios donde se desarrollan acciones trascendentes y movimiento, mucho
movimiento. El soporte donde se va a inocular la semilla, lejos de estar liso adopta unas
formas que me invitan a recorrer su mapa topográfico. De pronto se establece una
relación con la piedra, deposito las manos sobre la pared y mis palmas perciben su
pálpito, su respiración es serena, escucho el eco de sus fluidos internos y me voy, me
voy de este mundo para transitar espacios donde reina la embriaguez. La emoción da
paso a una explosión, el grito reverbera en el recinto sagrado.
Levanto el carbón vegetal, me acerco a la pared y dibujo una línea sin una
intencionalidad, dejándome llevar por el placer, observo y con un movimiento brutal,
que recorre todo mi cuerpo, realizo un trazo que produce una descarga de pigmento
negro en la pared, dejándome un sabor fecundo. Acerco la lámpara y miro, me alejo y
observo, cierro los ojos y percibo, es total. Con un solo trazo, se puede leer el universo.
La obra realizada alla prima demuestra el poder de la pintura gestual, la expresión
visceral trasladada a la piel de la gruta. El soporte ayuda, la luz asiste, el movimiento
esta ahí, la pared decide.
Si una línea, un gesto emociona tanto, cuando se reúnan varios trazos en un cubil como
este el éxtasis esta asegurado.
Por mi mente pasan los caballos y las vulvas de Tito Bustillo, los bisontes de Altamira,
la manos rojas de la cuevas Del Castillo, los ciervos de Puente Viesgo, los toros de
Lascaux, el potoka de Santimamiñe, el recolector de miel Levantino, las Venus de bulto
redondo, la Gran Dolina, Atapuerca, Homo antecessor, los cromlech, el monasterio de
San Juan de la Peña, los Capiteles de Santo Domingo de Silos, el Laboratorio de color,
El Jardín de las Delicias, la Capilla Sixtina, las Tres Gracias, la Sabana Blanca, la
margen izquierda, La danza, la puerta vieja y los chorros de pigmento.
Me mareo
La luz denuncia lo oscuro que está todo, siento un escalofrío y de nuevo la negrura.
Necesito calentarme además de poder ver. Doy lumbre a unos palos y poco a poco me
voy encontrando mejor, el ánimo empieza a florecer y comienzo a masticar el enigma.
Alimento la hoguera con más leña y crepita la sustancia que ha de convertirse en las
ascuas de un atezado carbón vegetal. Me dispongo a elaborar una antorcha. Ato la
camisa a una madera y le doy fuego, recorro los primeros espacios de la cueva y a
medida que avanzo a las profundidades de la oquedad me siento distinto, nuevo, libre.
Es entonces cuando tengo la imperiosa necesidad de desnudarme.
Me despojo de todas las cargas y grito.
Desnudo y con la luz en la mano convulsiono y surge un grito de color, estalla la
emoción y lloro.
Corro y corro por las venas de la cripta hasta el éxtasis. Fatigado, me presento
despojado de todos los prejuicios y surge el diálogo al calor de un fuego revelador.
Estoy en las entrañas de la tierra, desnudo.
Comienza la danza.
Palpo la piedra, mido su pulso y su temperatura. Tímidamente empiezo a dibujar, trazo
algo parecido a un animal, pero con cabeza humana, a su lado otro, y otro, y otro, cada
vez más grandes. Con los pies negros de carbón y el alma blanca, siento la necesidad de
pintar, voy a buscar agua y encuentro, fluidos internos, olorosos y misteriosos. Mezclo
el Líquido con las tierras y las arcillas del suelo. Me impregno las manos, el cuerpo, y
la cara. Emprendo el camino hacia la pared y estampo con un estallido de color las
tierras y los pigmentos más naturales que nunca. A falta de óxido de hierro, me hago
una incisión en el brazo. Emana pigmento rojo, cálido, familiar, potente, y con un grito
que reverbera en toda la cavidad traslado al lienzo de piedra toda mi fuerza.
¡¡ Funciona !!
Después de todo, eras tú lo que yo buscaba y no me arrepiento de lo de ayer
In loco et in tempore
De alguna manera, me quede a vivir para siempre en la cueva.
HOMO PALOMERA.
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Fluidos pigmentos para un problema cuántico de
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Llueve y llueve y sigue lloviendo y a Primitivo no le importa.
El agua mitiga la excitación que le produce la vuelta al Estudio
cargado con los bocetos que le van a permitir emprender una nueva
y presumiblemente gran obra.
La pasada noche no ha podido pegar ojo, unas ideas transparentes y
que en principio se dibujaban como algo innovador, no le han dejado
dormir, se ha levantado varias veces para poner orden y rostro a las
imágenes vaporosas que se agolpaban en su interior. Apuntaba en un
papel todos sus pensamientos, y en un estado de duermevela febril
realizaba los bocetos y anotaciones. Volvía a la cama y pronto
comenzaba el desazón creativo, y así hasta el amanecer.
Al entrar en el Estudio una bocanada de aire viciado le golpea en la
cara, las esencias de trementina con el aceite de lino y otros
aglutinantes químicos mezclados con pigmentos, son los que inundan
de vapores un estudio lleno de cuadros inacabados.
Ser coloca el traje de guerra policromado y se siente más a gusto,
también él exhala aromas alquímicos.
Coloca todos los bocetos y apuntes distribuidos en la pared, observa el
trabajo de la noche anterior y entonces, es cuando se da cuenta de las
posibilidades que se abren en el lienzo. Monta la tela en un gran
bastidor, y derrama una imprimación viscosa que cubre todo el
cuadro. Somete el lienzo a un secado precipitado, y observa como se
va craquelando la superficie, que adquiere una textura de piel
humana avanzada.
El mapa es atractivo.
Se sienta a contemplar la incipiente obra en su silla reclinatorio,
rescatada en la pira de San Juan. Es una poltrona cómoda que le
ayuda a reflexionar.
El pintor sabe que ha llegado la hora de actuar, pero antes de
comenzar recorre con su vista el taller, observa otras telas
abandonadas, ve los palos pigmentados de azul ultramar esperando su
espacio, mira recortes de periódicos e imágenes de su propia
iconografía, tiene una pared que parece un retablo lleno de fotografías
y dibujos de diferentes tamaños y colores, parece un altar, un altar
donde se mezclan imágenes de ayer y hoy, donde el tiempo parece
fundirse en un gran lienzo multicolor. Al fondo, en la penumbra del
estudio distingue sobre las baldas y anaqueles unas figuras que
parecen observarle, han estado ahí desde hace tiempo, pero al joven
Primitivo le da la sensación que le desafían, de pronto, su recorrido
visual se detiene en una antigua escultura suya, una vieja obra
realizada con hierro oxidado, alambres, metacrilato, tornillos, palomillas
y mecanismos. La máquina del tiempo, se titula, y quizá por haber
dormido poco le da la impresión que su mecánica interna ha
producido un movimiento. Se estremece el joven artista, pero aún así
sigue mirando y recorriendo de una forma nueva toda la anatomía de
la escultura, las sombras devuelven una imagen distinta a la que
recuerda Primitivo, y en su ruta visual repara en algo que le sorprende,
la máquina parece haber adquirido una forma nueva, se levanta del
reclinatorio y se acerca a la obra para verificar el cambio, pero al
acercarse no sabría decir si este se ha producido, dado la delicadeza
de la pieza.
Siempre que va a emprender algo nuevo le produce tanto vértigo que
demora el trabajo con preámbulos de toda índole.
Pero después de alucinar un poco el joven Primitivo no tiene más
remedio que afrontar la realidad, y se enfrenta al gran monstruo
blanco, repasa los bocetos, calcula las dimensiones de la tela y
empieza a componer las primeras masas, sitúa las formas intuyendo los
volúmenes, se aleja y ve el conjunto, satisfecho se dispone a preparar
los colores para distribuir los fondos donde se integraran las ideas.
De pronto llaman a la puerta del Estudio, el pintor no espera a nadie, y
absorto como esta en la preparación de los pigmentos, hace caso
omiso a la llamada, pero la visita insiste y golpea con mayor
contundencia la puerta.
- ¡ Tomás! Pero... ¿Qué tal, cuanto tiempo?
- He venido a un recado aquí cerca y he aprovechado para traerte
este CD de música, que seguro te va a gustar.
Tomás visitaba el Estudio varias veces al año, siempre con animo de
charlar y ver la nueva obra, es un hombre volcado en la música, toca
varios instrumentos y se dedica a rescatar viejos claves, que afina con
su delicado oído.
Las conversaciones siempre son enriquecedoras, hablando de forma
pausada y comentando sonidos que se pueden integrar en los colores
y formas de la obra de Primitivo.
- A ver que me traes
- Mira es un disco dedicado enteramente a la Viola de Gamba, se titula
"Les Voix Humaines" interpretado por Jordi Savall, ponlo y veras.
- El primer sonido rasga el aire, y le siguen otros que desgarran la
tela, pero lejos de irritar producen unas sensaciones que llegan a lo más
profundo de las entrañas.
- En principio me gusta, creo que nos llevaremos bien, es una música con
carácter.
- Bueno Tomás que te parece si mientras escuchamos la Viola nos bebemos
un vino con un poco de queso.
- Muy bien, que te traes entre manos, veo que tienes una obra a punto de
empezar.
- Si, mira los bocetos, los realicé ayer en un estado de excitación creativa
que no me dejaba dormir.
- Si, si, son muy buenos, si logras trasladar estas ideas al cuadro esta
obra va a ser grande.
- Ya, pero eso es lo difícil, una cosa son los dibujos y otra la obra
monumental, la escala cambia y las masas que en principio no tenían
interés ahora cobran todo su protagonismo, y dar solución a esto es lo que
al final hace que el cuadro funcione.
- Bueno ahora vamos a darle al vino, que este ayuda a la obra.
Cuando se hubo ido el viejo músico, el pintor se quedo pegado a la
botella contemplando los trazos en la pintura y escuchando "Las voces
Humanas" que hendían en el recinto reverberando en cada obra que
esperaba su turno.
Nuevamente se sentó en el reclinatorio, cerro los ojos y escucho.
Por unos instantes tránsito otros espacios, miró al lienzo en blanco aún,
que solo presentaba unos trazos de grafito y lo encontró espantoso,
todas las ideas de la noche pasada las veía deformes, carentes de
sentido, que no valían para nada. A veces tenía la sensación de que
todo lo que hacia no tenía sentido. Tomo un trago de vino tinto, de
pronto le abordaron imágenes de otras obras, miraba la tela y veía las
pinturas de otros tiempos, miro alrededor y penso que este mundo no
era diferente de otros mundos, que esta época no difería en nada de
otras épocas, que nada cambia en esencia y que en el fondo los
hombres no eran tan distintos de los primitivos.
El joven Primitivo miro una de sus últimas creaciones y no distinguía la
diferencia entre uno de sus representados primates y él.
Se acerco al gran lienzo, lo descolgó del soporte, cogió un carboncillo
y pinto una puerta. Con decisión la abrió y paso a su interior.
Dio por concluida la obra.
Está sí ha logrado acabarla.
PALOMERA.A.
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La mirada
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Leí hace tiempo una vieja historia, donde dos personas encontraron en
un pueblo perdido a toda la población caminando descalza. La lectura
que saco la primera fue; "Aquí hay mercado para el mundo del
calzado, nadie tiene zapatos" Mas tarde, la segunda, tras mirar
alrededor, saco otra conclusión; "Aquí no hay mercado, nadie usa
zapatos"
La Mirada, la forma de ver las cosas, es lo que diferencias a las personas
y Alberto tiene una forma de verlas que nos atrapa, con esa mirada
activa, mirada viva, cuyo rayo de luz hiende el espacio y solo merced a
él, se recrea el universo ante los ojos del que mira.
Todo cuadro pictórico nos muestra siempre un relato y Alberto además
de pintor es un narrador de historias abiertas que nosotros podemos
libremente interpretar.
Pero a Alberto, el destino le atrapa y prefiere el reconocimiento antes
que la fama. Esta realidad la encuentra cuando regresa de su continua
búsqueda. (Prueba de todo) Aunque no se buscaría, sino se hubiese
encontrado ya alguna vez, nosotros podemos encontrarle en el arte
como engaño, en sus pensamientos recién exprimidos que gotean de su
cabeza en busca de publico.
Pero es su mirada la que nos hace participes de una obra no siempre
comprensible, (sutil de matices, voces interiores y sentimientos) pero sí
admirable. Su ojo, que funciona como un núcleo magnético atrayendo
y repeliendo cualquier cosa que sea atrapada en su paleta de
emociones, le hace, contradictorio, surrealista, una mezcla de calma y
silencio, un ilusionista sin chistera. Su color vibrante, aplicado en tenues
capas, donde la luz juega su rol armonizador, es trabajado con
delicadeza y sobriedad. Alberto maneja muy bien los contrastes, la luz,
el color, su mano, sus sueños, pero sobre todo utiliza bien su mirada, esa
mirada infantil con la que le conocí hace ya años, cuando jugábamos
a ser mayores y a movernos de un lado a otro.
Hoy la obra de Alberto es un taxi con luz verde. Uno se monta si no dice
la dirección el coche no se mueve.
Zumaia 3 abril de 2005
JabierCalle
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Lloviendo letras
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Luces, sombras,
matices,
descarnar el orden,
deshacer tejidos
obligados,
disolver pensamientos
encorsetados,
desatar camisas
de fuerza
sujetas
a almas atrevidas,
pintar en futuro,
pintar en pasado,
desmenuzar sentimientos,
convertirlos
en purés de sensaciones
que salpiquen
lienzos inconvenientes,
transmutarlos
en ideas superpuestas,
transformarlos
en piedra de catedral,
cantero del grafito,
arquitecto del concepto,
pintar,
pintar,
fluir óleos en venas abiertas,
cortadas
con cuchillos de deseos,
sangre de pintor,
fluidos de genio,
pintar,
pintar…
AMARANTA.
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Mesa para San Francisco
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MESA PARA SAN FRANCISCO
Esta obra surge de la necesidad de apropiación de la Mística intelectual
de la obra "bodegón con cacharros" (Museo del Prado) de Zurbarán.
Tras un riguroso análisis tanto de color como de forma, incluida la
época y las claves del movimiento barroco, brota una nueva lectura
de la obra:
Presenta una complejidad formal y plástica, características del Barroco,
pero si se presta atención- al contrario de este movimiento- destila una
simplicidad y una paz a la que es difícil sustraerse.
Es una pintura que muestra el espíritu del silencio, donde los objetos y las
cosas tienen alma y vida propia, piensan y meditan.
Otra de las características de la obra es la atención a los pequeños
detalles elevándolos a categorías de grandes y enormes monumentos al
hombre y a su búsqueda de la verdad.
El título hace referencia a San Francisco de Asís, pintado en numerosas
ocasiones en el Barroco, en actitudes de meditación y éxtasis. La mesa
hace de refectorio, lugar de encuentro y en torno a la cual (en la
actualidad) se mueve el mundo.
Éxtasis y trascendencia en una pintura que destila sosiego y paz.
La idea de separar cada objeto surge para dar mayor importancia y
acentuar si cabe un poco más el carácter único y trascendente de cada
pieza. Después se intercambian con objetos más tridimensionales -
collages- que tienen que ver con la vida espiritual del monje y con la pura
filosofía, que se pregunta quienes somos y a donde vamos. Materiales como
la arpillera, los libros, la cruz de acero óxidado, las cuerdas, una
resonancia magnética del cráneo y aluminio anonizado, se integran
perfectamente con los óleos más tradicionales creando una imagen
horizontal muy poderosa, donde a un metro de distancia no se distingue
entre la pintura y el collage.
El cuadro se muestra como notas musicales glosadas, una escala que
desemboca en un cancionero de eternidad.
ES LA CUMBRE DEL MISTICISMO.
Para ilustrar más la idea del cuadro he glosado algunos de los poemas de
Alberti a Zurbarán.
Leyéndolos detenidamente se comprenderá mejor la
Sencilla complejidad de la obra.
Meditación del sueño memorable
visión real que en éxtasis domeña
severo cielo, tierra razonable
de pan cortado, vino y estameña.
el pan se abstrae y se ensimisma el vino
sobre el mantel que enclaustra la arpillera.
Y es el vacío un pensamiento puro
que concentra el frutero en claroscuro.
Ora el plato, y la jarra, de sencilla,
humildemente persevera muda,
y el orden que descansa en la vajilla
se reposa en la luz que la desnuda.
Todo el callado refectorio reza
una oración que exalta la certeza.
Nunca la línea revistió más peso
ni el alma paño vivo en carne y hueso.
Fe que da el barro, mística terrena
que el color de la arcilla sube al cielo,
mano real que al ser humano ordena
mirarse ante el divino, paralelo.
La gloria abierta, el monje se extasía
Al ver volar la misma alfarería.
Gire en tu eternidad la disciplina
de una circunferencia cristalina.
Alberto Palomera Calera Mardones
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Música y caverna
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Jon Kortazar [ Escritor ]
Conozco dos poemas que se refieren a la Cueva de Santimamiñe y que
cantan las sensaciones que aparecen frente al símbolo de origen de la
madre tierra.
El primero cronológicamente es un conocido texto de JoxAnton
Artze, aquel que muchos de nosotros hemos cantado y que se refiere a
un pájaro al que se podían haberle cortado las alas , pero entonces no
hubiera sido un pájaro y el yo lírico amaba al pájaro. Los lectores del
poema desconocen sin embargo cuál es el lugar al que se aplica el
poema: santimamiñe.
El segundo puede encontrarse abriendo el libro Mimodramak eta
ikonoak [Mimodramas e iconos] de Juan Mari Lekuona, y se llama
"Obertura". En él se reelabora la sensación de terror que produce la
oscuridad y la cueva, el miedo cerval a lo desconocido. Ese temor se
ve reconducido por la pintura como creadora de un cosmos en el que
la imaginación y el arte pueden vencer al miedo y a la muerte.
Dos poemas distintos, uno habla de la libertad, el otro del poder de la
pintura como curación del miedo. Dos textos unidos por un título y
también por la música en que se ha convertido el poema de Artze.
Traigo al recuerdo estos dos textos porque sirven para describie en su
disparidad el procedimiento de creación de Alberto Palomera.
Esta exposición se titula "Suites" como un homenaje a la música que
se encuentra en el principio del proceso creativo, como
acompañamiento a un gusto personal que mueve las cuerdas de la
música barroca y el pincel. Barrocos -o mejor neobarrocos- son los
títulos de los cuadros que aluden a una serie de músicas que
acompañan la mirada del espectador. Como son barrocos muchos de
los referentes tomados en las pinturas, desde Velázquez a Zurbarán.
Pero es también neobarroco, es decir postmoderno, el procedimiento
de composición. Dos signos contrapuestos, una clásico y otra nuevo,
en un diálogo instaurado por la voluntad del autor para crear con dos
imágenes distintas -como los poemas de Artze y de Lekuona- una
nueva síntesis de superación de ambos referentes en la mirada, una
nueva obra que abarque a la vez lo antiguo y lo moderno, unidos en
los postmoderno en la celebración de elementos dispares que están en
el cuadro unidos por el designio del autor.
La síntesis de lo figurativo y lo abstracto hace renacer una nueva
visión que se ve subrayada por el uso de materiales distintos,
pictóricos y extrapictóricos, de modo que la formulación de la unión
de diferencias se refuerza también en el uso de materiales extraños, no
pictóricos que buscan el gusto neobarroco.
El procedimiento de unión de contrarios necesita siempre de un
elemento que resuelva la contradicción, este caso una línea, un
margen, un fractal, una ruptura que separa y que une. Lo fractal
enlaza los distintos elementos para crear desde la distancia de los
materiales una dicción nueva, de forma que en muchas de las
creaciones artísticas de Alberto Palomera la sensación de viaje se
recrea en el movimiento en los distintos espacios que se representan
en el cuadro.
Pero el margen también separa y se muestra cuando la creación
deviene en ironía, autoironía o parodia.
Lo fractal sirve también para volver a la naturaleza, que tantas citas ha
dejado en esta exposición. Entre la naturaleza y la cultura, en el juego
doble de los elementos dispersos unidos en el cuadro, materiales
diferentes, imágenes distintas, lo fractal, el límite sirve para conciliar
un mundo caótico. Como quería el poema de Juan Mari Lekuona el
margen, el límite es el lugar en que la obra pictórica domina al caos.
La obra en su conjunción de diferentes culmina el doble objetivo
propuesto por los dos poemas con los que habríamos esta nota:
atempera el miedo al vacío y se expone como un lugar de libertad.
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Naturalezas urgentes
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Suenan las campanas,
A lo lejos se divisan unas luces en movimiento.
- Mañana a las siete en punto os espero en la plaza, junto a la fuente - dijo
el viejo.
- Maestro, ¿ Tengo que llevar materiales para dibujar? - pregunto con animó
Miguel.
- Si, traed la cartera de madera para guardar los dibujos y servirá de soporte
para las hojas de papel en la que haréis los apuntes. No olvidéis llevar unas
bolsas y recipientes para recoger los pigmentos del campo.
La madrugada era fría y oscura, y las tres antorchas se acercaban a la fuente que
emanaba sonidos de placer.
- Buenos días Sr. Primitivo - dijeron los tres muchachos.
- Buenos, muy buenos, pero parece que nos tendremos que abrigar, en la montaña
seguro que hace más frío - respondió el Maestro.
Las cuatro teas dibujaban una serpiente que se deslizaba por el sendero luminoso,
habían dejado atrás el bosque y ante sus ojos aparecía un gran valle rocoso. Con las
luces del alba decidieron excavar en la primera gruta, y allí apareció el color.
De la arcilla extrajo Andrés el Ocre, luminoso y limpio, era una veta que contenía
diferentes tonos de Tierras.
Mas adelante, Miguel y el viejo Maestro descubrían - con
exclamaciones de júbilo, y ante la atenta mirada de Tomás - azul, blanco y amarillo en
diferentes minerales.
Con las bolsas de cuero llenas de pigmentos caminaban felices los tres discípulos.
El maestro Primitivo, les hacia observar aquí una planta, allí una roca, allá un árbol,
Miguel y Andrés tomaban notas y realizaban apuntes minuciosos de lo que percibían,
Tomás más despistado no le daba tiempo a dibujar y dejaba inconclusos los bocetos.
- Maestro, para conseguir resaltar partes de la obra ¿qué tengo que hacer? -pregunto
Miguel.
- Mira, si quieres trabajar más el dibujo, marca con tinta y con la pluma de oca
cortada muy fina los sitios extremos, y después sombrea con una aguada de pincel
grueso de cola de ardilla los claros, los medios tonos, e insiste en los oscuros
para realzar el volumen. Hay que seguir a la Naturaleza, - concluyó el viejo.
En el Laboratorio Medieval, Tomás rompía con fuerza el mineral rojo sobre la piedra
de pórfido. Moler los colores es una tarea dura, y los aprendices lo sabían bien.
Salitre, vitriolo, cinabrio, amoniaco, mercurio sublimado, sal gema, álcali, alumbre de
roca, arsénico, rejalgar, tártaro, oropimente, cardenillo, todos estos y muchos mas se
encontraban bien clasificados en las estanterías, junto a huesos de sepia, patas de gallo,
manuscritos de gruesos lomos de cuero, manuales y recetarios, piezas de plomo para
extraer por oxidación el blanco, resinas y recipientes con formas caprichosas que
reflejaban la luz encarnada de un fuego que no se apagaba nunca.
El olor a trementina inundaba el cubil, por el suelo esparcidas las tablas de castaño que
tomaran forma de retablo. El caos ordenado del laboratorio indicaba una actividad
frebril.
- Maestro, creo que esto ya esta - repetía Tomás, sin que nadie le escuchara,
- mientras tanto Andrés trituraba las arcillas ocres en un mortero de bronce.
Miguel, estaba terminando de extraer el color amarillo del delicado Azafrán, y el viejo
Maestro pasaba por un tamiz el polvo de Lapislázuli.
- Venid, acercaros - les interrumpió Primitivo.
- Observad, el azul ultramar es un color superior, se obtiene del mineral de lapislázuli
y hay que molerlo y tamizarlo mucho, hasta dejarlo muy fino, y su preparación requiere de
mucha habilidad. Cogemos seis onzas de resina de pino, tres de resina de almáciga y tres
de cera de abejas por cada una de pigmento. Mezclamos bien en este puchero nuevo, ahora
colamos por un trozo de lino y por último mezclamos con aceite de semillas de lino.
Dejamos reposar tres días y tres noches, y uno de vosotros se tiene que encargar de amasar
todas las noches durante una hora.
- Yo , yo - contesto Miguel atropelladamente.
El día que tocaba dibujo del natural con modelo traía a los discípulos de cabeza, a cada
uno por diferentes motivos.
- Maestro, ¿ puedo acercarme más a la modelo?, no veo bien desde aquí - dijo Tomás.
- De acuerdo -responde Primitivo - pero adopta una posición con un ángulo perspectivo
interesante.
- Descuide Maestro.
- No me gusta esta posición , es muy difícil - critica Tomás
empalmado -, ¿me permite cambiarme?
- Si, pero busca un lugar cómodo e intenta concentrarte -contesta el Maestro Primitivo.
- Siiiii yoo concentrado ya estoy.
Mientras tanto sus dos compañeros luchaban con representar las carnaciones en el
lienzo. Andrés tenia problemas con las proporciones y Miguel intentaba dar solución a
sus urgencias.
La modelo que hasta ese momento permanecía de pie se coloca recostada sobre un
diván, atendiendo a las indicaciones del Maestro Primitivo.
- Maestro, se me ha ocurrido una idea, creo que como estoy un poco pez en anatomía, me vendría
muy bien realizar varios apuntes de grafito desde diferentes ángulos - comenta nervioso Tomás.
- Bien , muchacho, me alegra verte dispuesto.
Andrés no comprendía como su mente le estaba jugando una mala pasada, le llegaban
imágenes de las ramas jóvenes de higuera esparciendo su elixir en el cuenco que
contiene óxido rojo con yema de huevo, ingredientes fundamentales para la
elaboración de la pintura al temple. Las pequeñas ramas de higuera se quebraban por
todas partes, perdió la noción del tiempo y escuchaba el discurrir líquido por los
alambiques, el vaho cálido del cinabrio y el sabor dulce de las lágrimas.
Tomás ya no veía el papel, - en cierta forma es normal, era su primer día con una
modelo desnuda, y además Teresa, no era Santa, pero si desprendía un halo de calor
que inundaba todo el laboratorio, era una mujer con una cara muy dulce un cabello
azabache y una piel tersa que hacia difícil centrarse en la pintura.
Para el aprendiz la situación era delirante, por más que se había preparado durante las
semanas anteriores, donde se había dicho a sí mismo que la belleza es arte, que la
carne del tipo que sea hay que verla con ojos de artista, que cualquier modelo hay que
diseccionarlo y analizarlo científicamente y de forma objetiva, sin caer en sensaciones
internas. Pues nada.
El dibujo de Tomás era un desastre. El viejo se le acerca con un espejo plano y le
muestra en su reflejo los errores cometidos.
- El espejo es vuestro mejor aliado, la obra vista del revés indica el camino. -gritó el viejo
Primitivo.
El joven Tomás estaba viviendo un calvario, su cuerpo tenia convulsiones internas que
estaban a punto de estallar.
Aún así, y en el estado que se encontraba, sentía un impulso que le hacia avanzar
hacia su objetivo.
El recorrido anatómico necesitaba de una mayor precisión.
-Sr. Primitivo necesito tomar apuntes mas precisos de algunas partes anatómicas para estudiarlas
con mayor profundidad - insinuó Tomás lanzado a lo más profundo.
- Perfecto muchacho, el estudio es lo primero - respondió el Maestro Primitivo.
Después de luchar con su brocha, ya no podía más.
-Sr. Primitivo, como Usted nos ha dicho, hay que seguir a la Naturaleza, y para ser fiel,
es necesario que tenga contacto con ella.
He tenido una idea - comenta muy tranquilo el discípulo del Sr,.Primitivo-
- ¿Qué?
¡¡Me voy... la modelo!!
- Bien, soy primitivo.
HOMO PALOMERA
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Nota de prensa
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ALBERTO PALOMERA
retrospectiva
La obra de Palomera se basa en la integración total de elementos
extrapictóricos con las excelencias propias del lenguaje pictórico. Pigmentos,
aglutinantes, metales, objetos y tierras, toman conciencia de su nuevo estado y
surgen de la mano del creador como un nuevo lenguaje donde el material es
dignificado y rescatado del olvido, en una sociedad donde se ha perdido la
capacidad de observar.
Palomera presta mucha atención a los detalles, esta despierto y como artista
inquieto que es, percibe nuevas realidades a cada paso y absorbe con cautela
todo el exceso de información actual. Mastica los datos y los canaliza hasta
derramarse en un nuevo mapa de sensaciones.
Una primigenia armonía de color ocre y principios filosóficos con ánimo de
trascender muestran una obra muy equilibrada en su composición y con un
tejido plástico que une todos los elementos que participan del festín. Llevado al
extremo el aspecto visual, que en Alberto Palomera se vuelve táctil, se exhibe
un discurso conceptual espacio- tiempo, que funciona como una SINESTESIA
que hace vibrar todos los sentidos sin hacer apenas ruido. Todo ello hace
funcionar los mecanismos internos que desatan los engranajes lubricados
con insinuaciones y desafíos.
Sala Municipal de Exposiciones de Barakaldo
Del 29 de Junio al 19 de Julio de 2005.
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Paredes pintadas
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PAREDES PINTADAS
Lienzos de piedra
Cueva de Santimamiñe, pinturas y grabados
Murales de Homo Palomera, Pedernales y Busturia
PAREDES PINTADAS
Lienzos de piedra
Caminaban lentamente hacia el interior de la caverna y llevaban todos los materiales para crear
el Gran Mural.
Uno de ellos, él más alto de los tres, transportaba todos los útiles ígneos y las teas impregnadas
de grasa de caballo para ser posteriormente encendidas;
otro, un enorme homo primitivo con el pelo rubio
y la sangre Rh negativo, llevaba los pigmentos dentro de unos pequeños sacos de piel de toro, y las
grasas y el agua como aglutinantes.
El más pequeño, un homínido robusto, encorvado y más primate que nadie, viajaba
a las entrañas de la cueva con los legajos de piel que contenían los apuntes de campo de muchos
días de observación del movimiento animal.
Doce mil años nos separan de aquellos grandes artistas que soportaban los momentos
finales de la última glaciación.
El paisaje eternamente nevado que se divisaba desde la hermosa gruta de Urdaibai, era espectacular y
maravillosamente abstracto.
Mostraba un gran lienzo blanco, salpicado de sinuosas y rítmicas líneas, de puntos oscuros
y manchas distribuidas en una superficie de innegable belleza.
Se podían observar las huellas de una manada de bisontes, la curva que había dejado el rastro de un
grupo de potokas salvajes, los puntos oscuros de árboles diseminados, el dibujo serpenteante de un
arroyo y las sombras de pequeños bosques. Un cuadro muy vanguardista.
Si se dirigía la mirada de homo hacia otro lugar, lo que aquellos ojillos veían, era algo sin
palabras, puro placer para todos los sentidos, una sinestesia que recorría todo el cuerpo y dejaba
sin habla al homo.
Un pequeño y dulce río se encontraba con la mar salada, fundiéndose en un abrazo sexual para
goce de todos.
Río, ría y mar en una reserva que se reserva el derecho a sobrevivir. No es de extrañar que en tan
bello lugar y contemplándolo a diario se pudieran hacer tan extraordinarias pinturas.
El homo del Norte no tiene frío, se pasea por la glaciar reserva a pecho descubierto, lleva en sus
venas el Rh, y no conoce el miedo, para él no existen los peligros, ignora
el dolor y rechaza la ayuda.
Se mantiene erguido él solo y no se acerca ninguna tribu a su territorio.
Pero el homo del Norte es sensible y como todo ser
impresionable tiene emociones, y estas emociones se
muestran especialmente cuando ve correr un pequeño pero
fuerte caballo o cuando se encuentra con la
mirada de amigo de un joven ciervo. Estas sensaciones frente
a su compañero animal son tan fuertes que
necesita expresarlas. Siente una contradicción en su
furor interno, se agita nervioso, por un lado sabe
de la amistad -o al menos lo intuye- de esos animales
tan bellos, y por otro lado tiene la certeza de
que los va a cazar para su supervivencia como especie, el clan tiene que comer las proteínas que
suministran estos amigos.
Por todo ello y algo más el Homo del Norte tiene la necesidad imperiosa de canalizar todo
ese potencial creativo que lleva dentro.
Tiene la obligación de capturar a esos animales, tanto con la flecha y la azagaya para
el cuerpo, comocon el punzón y el pincel para el alma.
Pero antes de llevar a cabo la realización de la pintura ritual para dar vida al recinto sagrado
-que una vez finalizada la obra funcionará como un santuario- era imprescindible hacer un estudio
detallado de las anatomías y movimientos de los animales que eran susceptibles de caza y esenciales
para la supervivencia del clan.
Estos duros hombres del Norte no temían a nada, pero les resultaba complicado evocar las visiones
diarias -
todavía no había llegado la libre expresión y las licencias
de interpretaciones subjetivas; era la era
naturalista y estos homos saben lo difícil que es
dibujar de memoria: hay que dibujar mucho, y estudiar
el modelo, insistir en los bocetos para que después se desarrolle un buen trabajo.
Las proporciones del animal tienen que estar ajustadas
casi al milímetro, no puede haber deformaciones
ni errores en las anatomías, si no la pintura no funciona y menos su destino.
El pequeño homo primitivo, más primate que nadie, observaba a la manada de bisontes
y en especial a una pareja de grandes cuadrúpedos que estaban bebiendo en el arroyo.
Desde la atalaya donde estaba el joven
artista podía ver otro grupo de caballos cómo se dirigía a la montaña.
Dejó su puesto de vigilancia y dirigió sus pasos al encuentro con los potokas. Cuando estuvo lo
suficientemente cerca, sacó unas pieles de ciervo, un pequeño
saco con sebo de bisonte, una bolsa con
pigmento triturado de manganeso y un pincel de pelo de jabalí.
Rápidamente extendió dos trozos de piel en el suelo y buscó
una piedra plana para mezclar la grasa
con el pigmento, untó el pincel y comenzó a dibujar la anatomía del caballo.
Los caballos estaban tranquilamente comiendo unos hierbajos que crecían en la roca, sin sospechar
que un buen artista les estaba investigando. El joven primitivo examinaba cada parte del
animal y lo recogía en su cuaderno de campo particular.
Sobre todo estaba atento al movimiento, por otra parte difícil de captar.
El pequeño homo era muy observador y le gustaba estar en el despiece de los animales cuando se
preparaban para el banquete. Pedía a los carniceros que le dejaran algunos huesos, que él mismo
elegía para utilizar después en grabados. Era un hombre obstinado y preocupado por el detalle.
Y cuando tenía ocasión cogía un
omoplato de bisonte y trasladaba algún detalle de su
cuaderno de campo. Utilizaba punzones y buriles
de sílex para grabar en la superficie ósea. Una delicia.
Llegó el Gran día.
El día elegido por los Sabios del clan para realizar
las pinturas rituales en la Gran Cámara Mística.
Mucho se había hablado de qué fecha era la más conveniente para que el Santuario estuviera listo.
Pero todo indicaba que ése era el día D: la Luna, el
Viento y la posición del Sol predecían sin lugar
a dudas que la misión de los artistas iba a tener
mucho éxito e iba a trascender, que por otra parte
es uno de los objetivos de cualquier artista, y más de un homo.
Todo estaba preparado.
Días antes se habían construido y colocado los andamios
en el recinto dedicado al santuario pictórico
con troncos de aliso y ramas de roble pedunculado cortados
en los escasos bosques que sobrevivieron al
final de la última glaciación.
El rubio homo había dedicado todo el mes anterior a la tarea de triturar las piedras en un mortero
pétreo para conseguir los pigmentos. La tarea era muy
costosa, pero no lo era menos dedicarse a buscar
y recoger los minerales por los alrededores de las marismas del paraíso de Urdaibai.
En el zaguán de la cueva, un grupo de jóvenes homos ataviados con piel de bisonte y adornando sus
verdes cuerpos con collares, pendientes, pulseras y un montón de quincalla, se disponían a hacer un
agujero más profundo con unos omóplatos de bisonte y unas quijadas de caballo para el fuego
del hogar, ya que el helado Viento del Norte se colaba
por las puertas de piel y apagaba la necesaria lumbre.
Por fin las llamas vuelven a crepitar, colocan el trípode de madera y cuelgan la carne de bisonte
para que el humo la haga más digestiva. Cuando los estómagos están llenos y el frío no es tanto o al
menos eso parece con la tripa llena, y así comienzan las tareas artesanales de coser
las pieles, hacer los abalorios, amuletos, las piezas de cerámica, los útiles de sílex, y los
primigenios Juegos del Norte.
Un grupo de niños se entretiene arrastrando una gran
piedra hasta el fondo de la bóveda. Juegan para
ver uién da más vueltas con la enorme roca atada a su cintura con un cordón de tendones de caballo.
Otros jóvenes se entretienen elevando una descomunal piedra hasta su gran cabeza, cuantas más
veces mejor. Y un grupo de hembras animan a dos vigorosos muchachos en su carrera por seccionar un
gran tronco de Encina en dos partes con la ayuda de un hacha de piedra. Todo eso sin sudar.
y primogénito.
Los tres homos iban acompañados por un maestro de ceremonias.
Una madura y bella mujer destinada desde
su nacimiento a recitar y bendecir con grandilocuentes poemas todo el proceso pictórico.
La hembra entró la primera en el recinto destinado
al mural, le siguieron los tres primitivos artistas.
Dejaron los útiles en el suelo y a oscuras se despojaron de todas sus ropas.
Desnudos y libres comenzaron la Ceremonia. En la negrura de la caverna se escucharon
las primeras palabras,
en principio suaves y suplicantes que poco a poco la bella
mujer iba aumentando de volumen hasta gritar,
produciendo un mágico eco reverberando en las paredes de la
Gran Cámara Oscura. Todo el clan sintió un escalofrío.
El viejo rubio Rh encendió las teas y las colocó en la pared. La luz les hizo más
vulnerables, pero tenían una sagrada tarea que cumplir.
La gran mujer desnuda se dirige al centro de la
cámara y hace un agujero en el suelo y deposita paja y
hierbajos, parece un nido donde el pequeño artista introduce un palo de
tejo, para que el homo de mediana
edad lo encienda. Se sientan alrededor y comienzan los cánticos sedosos que inician la ceremonia de
fertilidad. Transcurre el tiempo y estos desabrigados
humanos del Norte no tienen frío, la lumbre se
consume y el palo de tejo se convierte en un preciado carbón vegetal.
Un verdadero instrumento de Dibujo.
Los tres artistas se acercan a la pared elegida como la más
propicia para la caza, palpan la superficie y se
distribuyen el espacio. La ejecución de las pinturas y dibujos no debe
durar mucho, hay que trabajar con
precisión y rapidez; para que se cumpla y funcione el ritual, tienen que ser realizadas
en el tiempo que dure el recital de un místico poema.
La seductora maestra y hechicera divide el palo de carbón en
tres partes que entrega a los artistas, estos
tienen preparados los bocetos, los pigmentos y la grasa aglutinante.
Están desnudos, libres de prejuicios y dispuestos a pintar el Gran Mural.
La desnuda hembra se acerca a ellos, se estrecha y se funden
uno a uno en un cálido abrazo para luego
comenzar a recitar el poema.
Los hábiles artistas modelan con gran sencillez los contornos
del caballo, una elegante cabeza de ciervo con
aire naturalista, las peculiaridades anatómicas de las
crineras, las gibas, las barbas y los cuernos.
Dibujan con mucha simplicidad, reduciendo al máximo la complejidad natural.
El caballo ya está acabado y muestra una delicada modulación
naturalista con trazos cortos de carbón.
En algunas partes, para realzar la pintura, se ha untado previamente
la pared con grasa de oso y sobre esta
superficie húmeda se dibuja con el negro palo de tejo. Un dibujo sobrio
hace destacar la perfecta proporción
de los bisontes. Los primitivos artistas están ensimismados
en su obra, y simultáneamente se escuchan los
cánticos de la vírgen mujer, la ceremonia transcurre con
total solemnidad y los homos pintores trabajan
febrilmente viendo cómo se acerca el final de la obra.
En un estado de embriaguez creativa, el pequeño homo
cambia el carbón por el buril de sílex y realiza unos contornos
grabados de unos hermosos bisontes, el Panel
Mural está listo, se aprecian las bellas anatomías de
sus animales más queridos, distribuidas en diferentes
posiciones por toda la pared. Dan los últimos toques y la
melodía cada vez es más suave y con una cadencia
que indica que hemos llegado al final.
Apagan las antorchas y a oscuras, desnudos y sin
mirar atrás, salen del Santuario y se presentan a la comunidad.
Ocurría en la Caverna de Santimamiñe, en primavera y a 12.016 a.C.
...Un descendiente directo de aquellos primitivos homo
artistas de la caverna de Santimamiñe y quinta
generación del Eslabón Perdido en la reserva de
Urdaibai, baja del árbol donde permanecía observando.
Llevamos dos mil años de era cristiana.
Camina despacio para examinar la pared donde ha de pintar el
mural, palpa la fría superficie y disfruta con la
sutil textura, contempla la inmensidad del muro.
Donde ahora no hay nada, sólo el pétreo lienzo gris, luego
surgirá un bello paisaje con figuras de animales
autóctonos.
Este hombre del norte no tiene miedo a nada -de Bilbao pues. Mira la pared y calcula mentalmente la
distribución de las diferentes partes de la obra.
Al día siguiente colocarán el andamiaje de estructura metálica para
poder trabajar en todos los niveles del
mural.
Para el inicio del proceso y el planteamiento de la superficie, debido a
sus grandes dimensiones, el artista, el
homo del norte, requiere la ayuda de un miembro de su Clan, su padre
también pintor será el encargado de la tarea.
Trepan por los andamios como primates, suben y bajan con la cuerda para marcar
la gran cuadrícula donde se va a trasladar el dibujo realizado en los bocetos previos.
Cuando el dibujo es transferido a la pared y la escala se ajusta a las dimensiones, comienza la
primera fase del trabajo pictórico.
Los pigmentos son mezclados con aglutinantes acrílicos, se baten
la pintura en los recipientes y distribuyen
los colores sobre las masas dibujadas con una primera mano aguada para dar fondo a la forma
y así crear las primeras aproximaciones al color.
-Lo importante es crear el escenario con una buena composición, guardar correctamente
las proporciones y atinar bien con el color -comenta homo palomera.
-Creo que tenemos bien encajado el dibujo y el tono de los colores
es bastante acertado -asiente homo pater.
-Ya, pero ahora viene la difícil tarea de ir centímetro a centímetro y una pincelada tras
otra creando la verdadera ilusión.
-Bueno, comenzamos por arriba avanzando en el proceso, hasta donde podamos, que ya sabes que
yo sólo voy
a estar tres días y cuanto más pintemos mejor, así te quedará menos, aunque aquí todavía
hay trabajo para quince días o más.
-Por lo menos esto ya no es una pared desnuda, con el vértigo que da comenzar un lienzo en blanco.
Esto es imparable, ya sólo queda ir creando los efectos
y aplicar los conocimientos que corren por nuestras entrañas
desde los tiempos paleolíticos.
-Sí, la verdad es que las buenas aptitudes y la actitud frente a la obra no difiere mucho de la
de nuestros queridos trogloditas.
-Cierto, nada ha cambiado en esencia. Tenemos los mismos problemas y las
mismas urgencias frente al
lienzo o la piedra. Puede cambiar el soporte, puede cambiar el
aglutinante, cambia el uso de la perspectiva
y el artificio, incluso algún raro pigmento, y si quieres la función de
la obra, pero lo que nunca cambiará
será el concepto de arte, que es inherente al ser, y el enfrentamiento
y la lucha febril que mantenemos con
la pintura para que ésta funcione.
-Incluso me atrevería a decir que aquellos verdaderos artistas,
puros, originales y verdes, conocían mejor
que nosotros la verdadera naturaleza de las cosas.
-Estoy de acuerdo, parece que tenían más tiempo o quizá lo distribuían mejor.
El tiempo es el mismo,
pero si se le dedica un mayor espacio a la observación y a la reflexión,
atendiendo a lo que ocurre a tu
alrededor, que es mucho, seguro que tu arte se enriquece.
-Tienes razón, aquellos queridos cavernícolas no tenían más información que la de su propio clan o
alrededores. Hoy el exceso de información nos esta matando. Ese deseo imperioso de conocerlo todo,
lógicamente parcializado, manipulado, a medias y mal, nos
lleva a una ansiedad que ciega nuestro trabajo
artístico y desemboca en una frustración constante.
-Cuánta necesidad de ingenuidad y simplicidad tenemos, de ver y no mirar, de conocer y no saber, de
pensar y no esperar.
-Sí señor, actuar, pero actuar con la máxima sencillez, desinhibidos, desnudos
y despojados de las cargas
de esta sociedad adocenada y alienada.
-Arte fresco, como el que hacían nuestros parientes de la caverna de Urdaibai.
¡¡Vírgen!! ¡¡puro placer para
los sentidos!!
-Bueno creo que será mejor que aterricemos, cojamos el
pincel, subamos por la estructura y dejemos la
dialéctica para otro momento. Pues el muro nos reclama y quizá
en silencio y frente a los problemas que
nos plantea la obra, podamos aplicar alguna de estas reflexiones.
-Quizá.
-Veremos
Nuestros Hombres pintan, sufren y en algún momento disfrutan con cada trazo que dan.
El mural va tomando forma, y ya se ven los primeros resultados plásticos por
la parte superior de la pared.
Nuestros hombres se bajan de los andamios constantemente
para ver desde la distancia cómo va la pintura,
porque no es lo mismo estar pegado a la pared cuando se pinta
que ver la obra desde lejos, que es cuando
se ven los errores perspectivos y de proporción.
-Qué te parece este trazo en el árbol de la izquierda, creo que es demasiado intenso, y tiene
un color muy saturado.
-Sí, quizá tienes razón, mejor será que rebajes el tono y utilices
otro pincel, el de lengua de gato que hace
un trazo más fino, irá bien.
-Mira, ¿ves aquellas masas azules cerca de las rocas? ¿No te parece que sería mejor
un poco más violáceas y un poco más extensas?
-Bueno, a mí me parece bien así, pero si quieres darle un poco
más magenta, estará mejor, porque eso hará
que se vean mucho más todos los tonos grises que participan del
violeta que están en primer término.
Así estaban todo elrato, mañana y tarde, con disquisiciones y preguntas sobre la marcha del mural.
Pero llegó el día que el descendiente del Eslabón Perdido se
quedó solo y todas las respuestas a sus
preguntas se hacían en silencio, en el interior de su cerebro.
Sabía que si un día no salían las cosas como
esperaba no importaba porque al día siguiente encontraría la
solución, era cuestión de paciencia y de
tesón.
El Pater ya hace días que ha abandonado a su primogénito, este
camina solo frente al monumental lienzo
de piedra. La obra va tomando una forma definida, y se aprecian
figuras reconocibles y jugosos matices
que hacen bailar los colores en la retina.
La escena, el paisaje de tierra y mar, de islas y bosques, ya está concluido.
El artista, el homo Urdaibaí, da las últimas pinceladas a las olas y las hojas.
El trabajo ha sido muy duro
física y mentalmente, pero ha merecido la pena. Cuando la
escala supera al hombre, entonces emerge el
animal y supera todas las dificultades que plantea la superficie pictórica.
Pero todo no acaba aquí, en el bello paisaje, falta lo principal.
Los queridos hermanos animales tienen que
aparecer en escena, para demostrar su pervivencia; para que el planteamiento compositivo funcione se
necesitan las notas de color y ágil movimiento que muestran esas
hermosas criaturas del entorno de la Reserva de Urdaibai.
-Oye, txo, qué bonito está quedando -comenta un paseante matutino acompañado de su perro.
-Bueno, cada vez queda menos.
-Venga, agur.
Y más tarde, hacia el mediodía:
-Perdona que te interrumpa, muy bonito eh, pero ¿no sería mejor borrar ese rascacielos? Es horrible.
-Sí, es espantoso en la realidad, pero aquí en el mural es necesario, diría más, es fundamental
para el equilibrio de la composición. Incluso me viene bien para la obra.
-Bueno vale.
-Pues nada hombre, a disfrutar del día y a seguir caminando.
-Gracias por tu aclaración, que la pintura te sea propicia, Agur.
El primogénito artista examina los apuntes y fotografías que tiene del reino animal y escoge
las más convenientes en cada caso y poco a poco los paisajes empiezan a vivir.
En el mar saltan y nadan los peces,
grandes y enormes, vuelan los pájaros sorteando los árboles, corren los mamíferos y conviven los
insectos.
El artista recorre toda la superficie pintada para ver si da por concluida
la obra, matiza algún color y por
fin recoge todos los materiales. Finalmente apaga la música antigua que
le ha acompañado durante todo el
proceso.
Y al fin, se desnuda y se acerca a la mar para darse un buen baño.
Ahora las dos fichas para llegar a los escenarios.
Caverna de Santimamiñe
La cueva se encuentra cerca de Gernika; desde allí, se debe
coger la carretera BI-638. Un poco antes de
llegar a la localidad de Kortezubi, se encuentra una
carretera a mano derecha que llega directamente al
lugar. Tras subir unas cuantas escaleras situadas en el monte Ereñozar y a 150 m.
sobre el nivel del mar, hallamos la entrada de la hermosa gruta.
Las pinturas que posee, se sitúan en la época Magdaleniense, con más de 12.000 años.
Es un yacimiento muy completo, único en Bizkaia y de gran valor arqueológico.
Actualmente se puede visitar toda la cueva -excepto el panel central de pinturas- con
un recorrido muy atractivo.
El Horario es de Lunes a Viernes a las 10; 11.15; 12.30; 16.30 y 18 h.
Entrada gratuita y con guía. Máximo 15 personas por grupo.
Murales de Homo Palomera
El primer Mural está situado en el municipio de Pedernales. Tomando una carretera a la derecha del
camposanto que desciende al nuevo Pantalán.
Está pintado en el Túnel que pasa bajo las vías del ferrocarril, en un paraje inmejorable
con acceso directo al mar.
Es un Mural de carácter didáctico, con muchas de las especies animales y vegetales a preservar.
Situándose en un punto central, marcado en el suelo y dirigiendo
la mirada a la Ermita de San Pedro de
Atxerre, la realidad y la ficción pictórica se funden y coinciden todos sus puntos.
Es un juego visualmuy atractivo.
El segundo Mural está situado en el barrio de Axpe, en el valle de Busturia.
Se accede al lugar por un camino vecinal que lleva al robledal de Aingerubide.
Este bosque de altos robles autóctonos es de un
valor biológico trascendental, y tiene a la derecha de su entrada un edificio histórico como
es la antigua escuela del municipio.
Una de sus fachadas linda con el Robledal y es donde se ha realizado un Gran
Mural que queda mimetizado con el entorno.
Muestra la fauna y la flora de la zona y se presenta como un cuaderno didáctico para el
estudio y goce de los sentidos.
No lo olvidemos: en el mar saltan y nadan los peces, grandes y enormes, y vuelan los pájaros sobre
el aire sorteando los árboles, y corren los mamíferos y conviven los insectos.
Homo Palomera.
A mi amigo Juantxu que creía en el hombre.
txatxi
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Pintar, pintar, pintar
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Menudo, decidido, crecido entre pintura y aguarrás, entre árboles y truchas. Convencido
de que algún día lo conseguirá. Tenaz.
El dibujo le inquieta, sentir los materiales naturales y darle forma. Después, la
Universidad. Años compartidos en casa humilde con mujer entera, trabajos, cientos, los
más duros, los menos creativos.
Una ilusión constante, pintar, pintar, pintar.
¿Exposiciones? Las primeras llegan antes de iniciar los estudios en la UPV.
Licenciado en Bellas Artes, con especialidad de Pintura, comienza la carrera. Ahora o
nunca, pues, ahora, sin duda. Cuadros grandes y pequeños, por encargo, en concursos
callejeros. Colegios de niños chicos, Imparte clases de dibujo, el cocido.
Un sueño, pintar, pintar, pintar.
Murales inmensos que reflejan un talento ya nacido que comienza a crecer, a pedir a
gritos un lienzo en el que plasmar quién es, lo que lleva dentro.
Exposiciones ¿de quién? de Alberto.
Se va quitando el corsé, se lo piensa, le da vueltas. Lanzamiento al vacío sin red. No
más trabajos que le quiten tiempo.
Tiempo para pintar, pintar, pintar.
Un niño nuevo, suyo, le escucha hablar de otros hombres que pintaron en los techos de
catedrales de piedra.
El Homo se revela, grita, las manos, sus manos palpan la roca. Colores de tierra, arenas.
Comunión perfecta.
Materiales diversos, composiciones mágicas, interpretaciones conceptuales, deseos.
Pintar, pintar, pintar.
El sueño hecho realidad. Las truchas se preguntan ¿dónde está? Los árboles contestan,
pintando. Silencio.
Y, ahora, un deseo, mi deseo.
Pinta, pinta, pinta, dibuja, sueña, diseña, con la mirada puesta en las nubes.
Vuela sobre campos de pigmentos, sobre mares de óleos y grafitos. No dejes nunca de
pintar.
Eres un genio.
Marian Santiago Elustondo
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Principios silvestres
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Renovado, dejaba atrás la Selva de Oza con su incipiente naturaleza y me dirigía por
una estrecha y serpenteante carretera hacia el Monasterio de San Juan de la Peña. Aquí
se respira espiritualidad y silencio -reflexione- como el vivido estos días en el Valle de
Echo.
Súbitamente, al salir de una curva se presenta la mole de piedra con su encanto especial,
pero la burocracia de la organización estropea el hechizo. Nos dirige a toda la masa de
turistas por los caminos del desencanto y nos conduce como animales al matadero de la
percepción.
No soporto el atropello, doy la vuelta y dejo el coche antes del complejo. Doscientos
metros me separan de la obra del hombre.
Corto una vara de avellano y asciendo como un peregrino hacia el Monasterio. Esto es
otra cosa -pense-
Cuando llego al lugar me encuentro con un grupo que baja de un autobús. Todos ellos
ataviados con sus cámaras fotográficas y videos, sacando todo como posesos.
La escena me pareció grotesca. De pronto, me doy cuenta de que yo también llevo
cámara y con un impulso visceral la cojo y la lanzo a un zarzal.
Me hago con un cuaderno y un lápiz en la tienda souvenir y entro en el complejo
desnaturalizado con mis mejores armas.
Dentro del recinto sagrado, los visitantes miran pero no ven, solo les interesa el registro
fotográfico de su viaje. El horrible Album.
Me siento en la fría piedra y dibujo una serie de Arcos de Medio Punto que denuncian
una armonía mareante. La penumbra ayuda a crear unas sombras en la superficie rocosa
que resaltan las inscripciones criptograficas. Tomo apuntes de los detalles, de los
desgastes y roturas de la piedra arenisca. Todo ese conjunto mutilado por las agresiones
del hombre y la propia naturaleza lo hacen más bello aún. Crea esa ansiedad de lo
inconcluso, de lo que todavía esta por descubrir.
Escuchaba el sonido de los obturadores y me sentía más liberado. La salvación la tenia
en el lapicero.
Absorto con el boceto del Ábside, no me doy cuenta de la presencia de un niño que
observa la evolución del dibujo.
- Te gusta dibujar- le dije-
- Si - respondió el chaval-
- Pues toma un papel y este trozo de lápiz- rompo el grafito por la mitad y
le saco punta frotando en la piedra-
El niño me mira entusiasmado, toma los materiales y con toda naturalidad se dispone a
dibujar unas Arquivoltas decoradas con animales fantásticos.
La sencillez y frescura del dibujo del niño me dejan sin habla, había captado
perfectamente el mensaje. Con un trazo limpio y seguro "alla prima" mostraba la
esencia, con mínimos recursos y sin los prejuicios académicos de sombreado,
perspectiva, proporción...
Quise imitarle y me senté frente a un Capitel historiado donde una hilera de monjes
oraban. El dibujo resulto espantoso. Caí en mi propia trampa, la obra denunciaba un
estudio demasiado formal.
Dedique tiempo a observar el Capitel que formaba parte de un Claustro abierto en la
oquedad de la montaña. Cerré los ojos y por un momento se revelo el misterio.
Entonces, sin mirar al motivo y rescatando la imagen de la memoria, realice unos
trazos arriesgados y el dibujo me mostró el camino.
Se parecían en algo a la esencia del niño.
Homo Palomera.
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Selección de textos
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CON - TEXTO
Hasta ahora la obra de Alberto emplea una serie de mecanismos como desagües,
canalizaciones o simplemente agujeros en la tela, para liberar toda la tensión que
genera en sus sótanos, una iconografía en aparente equilibrio y armonía que en
cambio, se encuentra en el punto de ebullición. Esta arquitectura del vaciado conforma
un mundo de conexiones, en algunos casos invisibles, a través del que fluye la materia,
sea orgánica o no, guiada por una serie de principios y leyes fundamentales:
diferencias de emoción, atracción - repulsión, acción - reacción, desesperación,
contención, implosión, explosión, contradicción… ¿ Cuál es la verdadera obra a la luz
de esta lectura?. Reconozco estar seducido por el sonido neumático y el olor ora áureo,
ora avellanado de ese mundo acuático, gaseoso, de esa lava incandescente y
humeante cuya vida se limita al vagar por el complejo de chimeneas que la oprimen,
que la estrangulan.
Decía antes hasta ahora, porque hoy Alberto pone al descubierto todos los residuos que su obra
genera; " la obra " que ha generado la obra; la esencia de la pasión misma; la voz y el llanto
nacidos del propio vientre.
Alberto Palomera es un humanista, sus matices místicos y enigmáticos recuerdan las viejas
historias que nos contaban nuestros abuelos y que narraban hechos inimaginables; repletos de
misterios.
La humildad y calidez de los materiales que emplea, fueron sin duda utilizados antaño, quién
sabe si a la luz de las hogueras, por quienes dieron la primera explicación del origen del mundo.
Estamos ante un extraño, un extranjero que hace camino.
" Veo mi obra derramada
Mi obra interroga a mi obra
Me temo que la he perdido para siempre
Y me siento extrañamente aliviado "
Fº Javier Ferro Fernández
"la honradez frente al lienzo es una gran falsedad,
La mayor de las malicias debe guiar al creador;
La sedición es solo accesible a quien antes de nada,
Se ha descubierto así mismo como un extraño, un extranjero"
.....una visión mística del origen del mundo, entendido este, no como un momento
puntual en el tiempo, sino presente en cada instante....
INSISTE PALOMERA EN DAR SOLUCIÓN A SUS CONTRADICCIONES MÁS
INTIMAS.
Una naturaleza PRIMITIVA, pero PRIMAVERAL, estalla en sus sienes y fluye por sus
venas imponiendo un ritmo vital y huracanado.
Quisiera el artista, y en esto radica la contradicción, emprender una campaña
sediciosa que mostrase abiertamente su visión real de los sentimientos, sin
alienaciones, pero una vez más y sintiendo esto como una traición " el origen del
mundo" revelado paso a paso a través de una visión mística de todo cuanto nos
rodea, no importa la insignificancia o pobreza aparente del objeto, LE OFRECE LAS
CLAVES de expresión salvadoras: evitar la mediatez que conduce a concepciones
perecederas.
Los mensajes en clave entre los que se encuentran los títulos de las obras, iconos
enigmáticos, texturas trabajadas, colores primigenios, son los símbolos sobre los que
se vertebra un lenguaje natural, de dicción muy calculada.
K.
¿ Qué decir de Palomera,Alberto , de su obra?
¿ Que son cuadros como apuntes hechos de carne y pensamiento?
¿ de fierro, de reposado sexo, que son veladamente expuestas entre recuerdos
de mucho antes de ser uno mismo?
¿ Que me lío?
Para leer despacio.........son sus mixtos ávidas sensaciones industriales ,
metálicas explicaciones jeroglíficas entre brumas óxidas y tules pasados por el
tiempo entre naturalezas misteriosas de frutas, o carneros, geometrías y físicas
sugerentes de espacios en recorrido
y cosidos prehistóricos , siluetas observantes de un enigma matemático,
..........como si de una contundencia -se tratara- inacabadamente latente en la que
respingan destellos de color en incógnitas ecuaciones aún irresolutas.
Cábalas aparte, o además , Alberto Palomera inspira
por que quisieran hablar mis letras cual sus ocres ,anatomías y volutas ,
y decir como sus abstracciones geométricas y sus tersos volúmenes entrevelados,
quisieran estas líneas estallar salpicando sensaciones tal que lo hacen sus colores
[ como de al horno
y recalar en sílabas como tibias y templadas telas
resonando prehistorias seculares de piedra ,hierro y horizontes velados por la
[ incertidumbre.
Símbolos y misterios casi resueltos.
Quisieran pero........................
Juan Antonio Ruiz de Velasco Tissier
Un pasatiempo trivial como recoger conchas de la arena en los paseos por la playa, remite a la
elementalidad de aquellos yacimientos prehistóricos de objetos curiosos, seleccionados sin otra
aparente función que la singularidad de su forma ; conchas , piritas, dientes...tesoros de in-
utilidad a los que la libertad de la elección les otorgaba un valor simbólico, separándolos de la
esclavitud de la herramienta para ser así otro útil. Que el hombre sea "una creación del deseo y
no de la necesidad" , es lo que Alberto Palomera parece reafirmar cuando dispone sobre la
superficie elementos partidos, pintados, anudados..., superficies a su vez tratadas texturalmente
como campos contextuales donde lo que sucede es la imposibilidad de que no haya una historia.
La narratividad es pues el discurso que vehicula la curiosidad acerca del objeto, colocado en el
soporte a veces como excusa para rayar, pintar y frotar en torno a él , ofertando al espectador el
cuadro como mapa sensacional y descriptivo.
Luis Candaudap
Ël ,mira hacia delante, pero sin perder los recuerdos.
Aunque cada etapa es diferente a la anterior, la evolución deja
un reguero de objetos fruto de inquietudes dispares que busca
siempre un porqué.
El objeto siempre por
delante.Siempre la referencia.Y ahora Alberto los integra y nos
recuerda que siempre guardo los objetos .
Jóder........... Qué difícil es ver un cuadro.
Al final ,lo que vale
es como te quedas.Bien.Mal o neutro.
En la obra de Alberto Hay objetos y no se pierde el recuerdo .
Hay porqués con respuesta.
Me parece que ahora quiere luz. QUIZÁ TODO ACABE SIENDO BLANCO.
Aún así, responderá a un porqué.
Y a un objeto.
Pelayo Serrano Viteri
La Madre
Las fuerzas del amor y la muerte van de la mano en
esta obra, a modo de profunda brecha restañada
con hilo metálico, al igual que un manantial que ha sido sellado,
y donde el agua ya no podrá fluir nunca más. Todo ello
en un impenetrable cosido cósmico.
Elias Casado
LA MADRE
La madre me interesa en tanto madre oclusiva es decir, la madre como tal, no me interesa
lo más mínimo. Se trata además de una madre velar y sorda; estamos hablando de /k/.
Esta madre fonética, como queda dicho, verdadera madre, nos es mostrada en toda su
plenitud en esta tela sagrada, en la que se refleja también el estado más primitivo y puro
del hijo. En ella, la pasión cerca a la inspiración de forma protectora; se pueden observar
en el hijo las huellas que inflige el movimiento reptil de la madre, que teje una urdimbre
oval en la que se aloja el misterio: el azul intenso tiñe una atmósfera ingrávida en la que el
hijo observa a través de los párpados.
Fº Javier Ferro Fernández
LA MADRE
"Squeeze my lemmon baby,
´till the juice run down my leg"
Robert Johnson- "Travelling Riverside Blues" (1936)
La moral cristiana proscribe los orificios en la fisiología del Hombre porque, dicen, cualquier
agujero del cuerpo humano es sucio en cuanto productor de humores. Por el contrario, la
Biología nos muestra que la simiente del varón reúne en su aspecto visual la totalidad de los
colores, mientras que el flujo vulvar aparece como transparente, de donde se infiere su
complementariedad y perfección. Así mismo, un bibliotecario ciego nos recordó que hubo un rey
cruel que prohibió la cópula y los espejos porque multiplicaban al Hombre.
Alberto Palomera, desdeña las interpretaciones de los moralistas antiguos, y se centra en la Vida
para explicar sus claves, no para prohibirlas. Y para ello nos remite a elementos de la Madre
Naturaleza: así, los colores terrosos, el falomorfismo de una rama, la geometría en la disposición
del líquido seminal, la silueta ovoide del vientre femenino (Bendito sea tu vientre", decía Yahvé
contradiciendo a sus exégetas) Ahora bien, el Hombre es, no lo olvidemos, homo faber, y
mimetizando la naturaleza desea crear el espejo cuando se ve a sí mismo reflejado en el arroyo
(multiplicidad), canalizar el agua (Tales) mediante tubos cuando observa cómo la vida fluye en
su propio cuerpo a través de las venas, construir cables que en tensión multiplican la fuerza
cuando contempla sus propios músculos en contracción.
Por todo ello, Palomera nos viene a recordar algo que es tan viejo como el Universo del que nos
habla: que el origen de la Vida nace de la contraposición de fuerzas, y que estas, como a
menudo el azar y el destino, son opuestas solo nominalmente, en cuanto a que convergen en un
mismo fin, la Vida misma.
Eduardo de Mujika
SILENCIOS
Intriga la languidez de este silencio.
¿Es quietud, oscuridad o pensamiento?
Un dúo en duelo, frente a frente.
En el centro, las palabras envainadas, sujetas,
amordazadas por el silencio, el gran dominador de las palabras que hieren como
espadas cuando se convierten en soplos cargados de peligro.
Silencio salvador. Retirada sin ruptura. Las cuerdas intactas.
Se miran y pactan una tregua de silencio que les defienda, ¿de los estragos del
amor?¿de los secretos inconfesables?
¿Es tedio?¿Soledad? ¿Aburrimiento?
Alberto Palomera ha pintado el silencio y su música, simbolizados en esa
impenetrable calidad de ausencia de los rostros que se miran y se esperan,
pacientes, hasta que llegue el momento de tocar acordes capaces de convertir las
palabras en besos.
Ricardo Martínez de la Pera
DESPUÉS DE TODO NO NOS ARREPENTIREMOS
Alberto disfruta de lo inesperado y plasma en el cuadro la resbalada
mirada por el culo redondo. A mi me sobrecoge como una noche oscura,
pero su color cambia rápidamente mi campo visual. Me encuentro con un
vacío llenándome. Faltan cosas en el lienzo pero las veo. Un haz de luz
entra de puntillas por el telar y floto mecido por el sabor de un beso sin
estrenar. Enciendo uno de esos cigarrillos que el medico me prohibió
mientras se aleja lo que siento. Mis ojos se han manchado con este cuadro
y deseo ir donde su recuerdo no me alcance. No puedo, vuelvo, lo miro y
envidio. Mis besos duermen en tus labios.
Intento ahora atrapar el instante de este lienzo para luego recorrer tu
cuerpo, como si mi boca fuera un pincel.
Despues de todo no nos arrepentiremos
Otoño, Bilbao 2.000
Jabier Calle.
La belleza, no puede ser concebida por le hombre sin la proporción. Desde
siempre, en todos los tiempos, la gran preocupación de la humanidad, ha sido
crear formas proporcionadas a sus escala.
Ante esta obra, pienso si la Venus de Laussel fue creada como esta Venus
Química, utilizando como canon modulador una probeta protozoica. Su
geometría me acerca a la forma más perfecta de la naturaleza: la esfera;
donde la convexidad y concavidad son límites. Su química, postula:
aproximación, contacto, fusión y vida.
Alberto, hace de alquimista, integrando magistralmente química, matemática,
proporción, juego erótico; ciencia y materia, hasta obtener la piedra
filosofal del artista: la emoción estética.
Luis Estévez
JASÓN Y EL VELLOCINO DE ORO
Jasón Borbón y sus compañeros, embarcados en la brillante nave, se dirigen hacia el Ponto, hacia el
Sol, hacia la tierra de los hombres que cubren su cuerpo con pinturas azules en forma de espiral. Al
otro lado del estrecho, en el otro mar, les espera el dios-carnero de
cuernos retorcidos que los hombres
salvajes adoran. Mientras, el tótem viviente trisca, con estudiada
indiferencia, un puñado de frescas
hierbas que le ofrece sumisa una sacerdotisa desnuda.
Sus húmedos ojillos, de viejo chivo sabio, ponen
distancia entre su aburrimiento y y el espacio aureo que le rodea.
Al fin, el primer rayo solar de la
aurora arranca de sus cuernos un destello de oro que es recibido
con sobrecogedora reverencia por sus
adoradores. Jasón Borbón aprovecha el momento para ordenar a sus hombres la matanza y huir hacia
Occidente con el vellocino dorado colgando sobre su pecho. Horas después, una mujer rubia, alta y
blanca como la nieve, chapotea, con sus pies descalzos, sobre
la sangre que recubre la sala del templo.
Sus largos dedos se enredan morosos en los dorados rizos de su vientre
Eduardo Martínez .G.
La leve intuición de gozar junto al trono
de ese demonio virginal, desata la lucha
Sobre tierra y cenizas, mi mente está amarrada
pero en la batalla mi cuerpo
no deja de bramar.
Ya sólo soy esa bestia
que bebe de las huellas
que la manzana va dejando donde descansa,
en su dura lucha
por sobrevivir,
y no moriré hasta saciar mi
sed.
Rafael Pilar Balparda
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Suites
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ALBERTO PALOMERA
SUITES
"lo más importante de esta obra, no es lo que se ve
sino, todo aquello que oculta"
Suite:
1-Forma instrumental en varios tiempos constituida por una
yuxtaposición de movimientos originariamente de danza, cada uno de
ellos con carácter propio y escritos en una unidad tonal.2- Suites
también son Oberturas Orquestales y una selección de fragmentos
sinfónicos extraídos de una obra de larga duración y destinados a un
concierto, La Suite llega a desembocar en la forma sonata. 3- Voz
francesa que significa serie. Serie de habitaciones de un Hotel, unidas y
comunicadas entre sí, que constituyen una unidad de alojamiento.
Base pictórico-musical que integra diferentes elementos en una misma
unidad.
¿Porqué la Suite?, la definición nos sirve para ilustrar y aclarar en que
consiste la obra y cual ha sido el argumento y las bases sobre las que se
ha creado la materia pictórica.
Primero, debo aclarar mi especial interés en la música antigua y
barroca, que acompaña a los pigmentos en la tarea diaria. Hay un
instrumento que pinta el aire y reverbera en las paredes del estudio:
La Viola de Gamba, que es mucho más rica y con más color que el
Violonchelo. ES MÍSTICA
Lo que quiero decir, es que la idea surge a partir de lo que significa una
SUITE y su doble juego (por un lado interpretar piezas musicales
inventando nuevas historias y a la vez crear habitaciones, fragmentos y
enlaces de significantes con piezas en las que hay un derroche de
medios plásticos.
El DISCURSO muestra un despliegue de técnicas y tratamientos
pictóricos necesarios para el objetivo de la obra.
Utilizo cualquier material a mi alcance para desarrollar la obra,
materiales extrapictóricos que se mueven con alegría en espacios que
comparten con fragmentos y alusiones a la historia del arte. El dibujo
está muy presente en la obra, en ocasiones su presencia se hace carne
(como el verbo).
Pero esto no es una tarea fácil ni mucho menos, sino que produce
verdaderos dolores, ya que en la apariencia a veces sencilla hay detrás
un juego delirante de experiencias extrasensoriales.
Las pinturas (en su mayoría de Gran Formato) están trabajadas como
Suites musicales que se trasladan al plano plástico, incluso los títulos son
musicales. La desintegración del espacio pictórico en habitaciones,
llámese díptico, tríptico, políptico, etc... está siempre formada por varios
elementos. Mezclando e integrando (que ahí es donde está la
dificultad) diferentes materiales extrapíctóricos, telas, maderas metales
pigmentos, aguadas, objetos varios y muchísimo más, conforman
distintos niveles y acabados y se une lo Clásico con la Vanguardia más
contemporánea dentro de la misma obra y esto da como resultado
después de un doloroso parto a piezas con ánimo de trasceder.
El objetivo muy ambicioso a priori es la integración total de todo este
universo de elementos dispares, creando una armonía tanto de color
como de forma y que el discurso del concepto Espacio-Tiempo
funcione como una SINESTESIA que haga vibrar todos los sentidos sin
hacer apenas Ruido. Todo ello FUNCIONA como una UNIDAD sin
fragmentar.
Tanto el color, su temperatura e interacción como la forma, el fondo y
los materiales están medidos de forma patológica.
Todas las obras aunque den una pista con el título (Juego poetico-
musical) tienen doble o triple sentido y además presentan muchas
lecturas, todas ellas válidas para quién las interpreta.
El espectador solo tiene que hacer un pequeño esfuerzo:
permanecer un minuto frente a la obra, y es entonces cuando
comienza a desplegarse frente a él un mundo donde le atrapa y le
lleva a tejer una historia que le pertenece.
Alberto Palomera
Junio de 2005
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Un lugar donde instalarse
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Observar la obra de Alberto es admirarla. Conocer el proceso de creación es admirar a
su autor. No estamos ante un pintor que conoce su oficio- hay muchos- sino ante un
creador, un artista.
Cuando comienza el día, en su amplio estudio, entre lienzos, óleos y materiales varios,
mientras suena la viola de gamba de Jordi Salvall o alguna obertura para cello o algo de
Monteverdi o Marais o Sainte- Colombe, comienza ese proceso agónico que es el diálogo
entre el artista y su obra, en una búsqueda constante donde, en muchas ocasiones, la
decepción es la ruta por donde se avanza, donde las preguntas no hallan
respuesta….hasta que de pronto, una idea, una fantasía, un trazo, lo arrebata . En esos
instantes reina el silencio y la música se esconde. Es el momento de la cristalización de
un sueño: la idea se ha ajustado a su alma y después a su expresión. En este esfuerzo
creador y agonístico nace la obra de Alberto. Por eso admiro su ahínco y ardor por
conseguir un diálogo emocional, no siempre fácil, con quienes nos acercamos a disfrutar
de sus obras.
La obra de Alberto es una obra cargada de significaciones, de sugerencias, de símbolos,
que requieren una lectura detenida para captar el mensaje que encierra, que siempre
tiene que ver con el hombre y su "yo" interno. Valoro en Alberto la búsqueda de nuevos
elementos de expresión y esa manera tan original de integrar en la obra tanto elementos
pictóricos como extrapictóricos, y conseguir que todo ello "funcione". Cualquier materia
puede llegar a constituirse como un elemento de su particular lenguaje pictórico - el
caucho utilizado en esas obras de turbador erotismo, las planchas de metal oxidado, los
palos, papeles, fotografías, metacrilatos… - y todo ello contribuye a apreciar y
consolidad a un artista, a un creador, que puede identificarse por la originalidad de su
obra.
Alberto, un humanista, un artista, un amigo, que vive para crear y para quien el arte " es
elegir una realidad donde instalarse".
RICARDO M.D.L.P.C.
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Gabinete magico
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EL GABINETE MAGICO DE ALBËR D'ARBBIN.
A MODO DE BREVE MANUAL DE INSTRUCCIONES.
Recuerdo aun con emoción aquel primer contacto con una serie de manuscritos de un autor
apenas conocido y del que tenía escasas referencias. En una de mis frecuentes excursiones
por los gaazha a la búsqueda de textos y de reliquias olvidadas di con el sorprendente hallazgo.
Atónito y con la respiración contenida no pude dejar de admirar aquel maravilloso descubrimiento:
páginas y más páginas caligrafiadas sin un orden concreto, empapadas de conocimientos,
de sueños, de intuiciones y de deseos. Me encontraba ante el auténtico legado de Albër D'Arbbin.
Parecía la obra de un loco, de un visionario, pero con el tiempo fui dándome cuenta del
auténtico poder que lo hallado tenía. Poco a poco fui localizando nuevos elementos
indispensables para la comprensión del críptico trabajo del misterioso autor y que
completan este curioso gabinete. Albër D'Arbbin no solo ha esparcido ideas de toda
índole, de Geometría, de Botánica, de Matemáticas o de Arte, sino que ha recopilado
los más variopintos e insólitos artefactos, objetos exóticos de elaborada y de ambigua
técnica. Como el ávido coleccionista es un indagador perpetuo, aspira a un conocimiento
total, globalizante, a través de la observación de la naturaleza y de la experiencia.
Admirador de olvidadas bellezas, recolector de sueños, devoto de variopintos
paisajes y contador de singulares historias no dejará de registrar con increíble
minuciosidad todas sus impresiones.
Desde un principio intenta contagiarnos su fascinación por aquellos artilugios creados
por la Ciencia, por esas máquinas imposibles capaces de hacer visible lo invisible, de
atraer opuestos o de generar sorprendentemente criterios estéticos. Ante tanta sofisticación
y especialización de la Técnica prefiere desvincularlas de sus cualidades originales para
reformularlas y dotarlas de cualidades auráticas. Máquinas en definitiva de funcionamiento
simbólico, transformadoras de conocimientos y purificadoras de sentimientos creadas por la
mano de aquel que conoce los secretos de la Física o de la Dinámica. Mecanismos híbridos que
nos sugieren acoplamientos metafóricos, que nos evocan una física poética. Nos recomienda
un "funcionamiento mágico" que deje fluir nuevas señales para celebrar el renovado
acontecimiento, para provocar en el hombre un cambio vital, una especie de suerte de redención.
Albër D'Arbbin devora imágenes, libros, conceptos, leyendas o rituales y de todo ello
toma notas escrupulosamente. Cuando el papel se agota pasa de forma natural a la pared.
La pizarra será para él una prolongación de su de su espíritu, una partitura infinita en
constante transformación. Con impulso tímbrico las cubrirá sistemáticamente de
diagramas, de signos e iconos de gran valor pedagógico. Pone blanco sobre negro;
la pizarra será como el vacío, la página de un libro que se empieza a llenar y que
nos conecta con la vida. Desde su fondo oscuro los mensajes brillarán como estrellas
en la noche. Mediante la interacción de imágenes y de textos es capaz de crear todo un
proceso cognoscitivo, de reconducir la luz en la oscuridad. La imagen corrige y completa
la definición de las palabras, pero no dudará tampoco en acudir a juegos
lingüísticos, a acrósticos en la formulación de sus cavilaciones.
Nos incita con trabajos poblados de misterios, con objetos de dualidad
lingüística que desafían la lógica del espectador, y que le animan a abandonar su
pasividad, ofreciéndole la posibilidad de colaborar en un juego de collage
colectivo, de participar de la suerte de estos palimpsestos interminables.
Excepcionalmente disfrutaremos de toda una pléyade de impresiones sensoriales a
partir de sucesos particulares que nos inducen a experimentar cambios.
Entraremos en contacto con las fuerzas extraordinarias y prodigiosas de la naturaleza
que nos alumbran como rasgos nuevos en el alma del mundo. Un mundo donde lo
lúdico, lo mágico y lo sorprendente confluyen en perfecta armonía; un mundo donde poder
recuperar la capacidad de asombro por las cosas, donde habita el niño que aun soñamos.
Así, desafiando conceptos y traspasando límites invocará lo cósmico con lo
terrenal, congregará a la filosofía con la ciencia, el Arte con la Vida.
Aconsejo pues al visitante a armarse de paciencia, a desvestirse de prejuicios y a
creer en el universo, ficticio o real, que Albër D'Arbbin en este caso nos propone.
Ahí radica su verdadera fuerza.
Olius Grimm
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