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CRITICAS
 


Amor al arte

Mirar y contemplar y gozar y sentir… Simplemente sentir, así, sin más, por 'amor al 

arte', pues si quiero encontrar una referencia al proceso creativo, y con ello a la obra de

Alberto Palomera, es que rebosa 'amor al arte'.

Este amor queda profundamente reflejado en las lecturas que nos ofrece de los Grandes 

Maestros. En su estudio se realizan unos trueques artísticos que nadie presenció, pero 

todos admiramos. Piero Della Francesca le presta los brocados, las joyas y el tocado de 

Battista Sforza para resaltar la delicada belleza de un rostro. Se apropia de la mística de 

la luz de Francisco de Zurbarán para hablarnos de ese mundo donde los 'cacharros' 

tienen alma, donde encontramos la belleza de lo cotidiano. Adán y Eva se divorcian de 

Alberto Durero para casarse con Alberto Palomera, cuidándolos en sus ecuaciones 

físicas y eróticas. Francisco de Goya le permite quedarse unos minutos más como 

espectador en una de sus visiones, no pudiendo huir del brillo triste en la mirada de un 

perro. Miguel Angel, Leonardo, Velázquez, Jacques-Louis David… todos ellos le 

permiten entrar en sus estudios, revolver en sus pinceles, utilizar sus paletas, y sobre 

todo, le han dejado escuchar lo que tenían que contar, porque todos ellos saben, que es 

mucho el amor que él siente por el arte. 


Un silencio. Un instante de turbación. El fulgor de la belleza. La lectura del alma. 

Kandinsky nos preguntó cuánto había de espiritual en el arte…. Yo encuentro mucho en 

la contemplación de la obra de Alberto Palomera, donde las formas, la materia o el color 

buscan esa mirada íntima que transcienda para hacernos sentir lo más cerca posible el 

alma de su arte. 


Contrariamente a Benedetto Croce, que asevera que la verdadera invención artística se 

desarrolla tan sólo en ese instante de la intuición-expresión que se cumple totalmente en 

la interioridad del espíritu creador, mientras que la manifestación técnica, la traducción 

del fantasma poético en sonidos, colores, palabras o piedras, no sería más que un hecho 

accesorio, que nada añade a la plenitud y a la precisión de la obra, encontramos que la 

creación artística desmienten esto Cómo si no entender la grandeza del momento

 creativo, ese momento en el que el artista impregna la obra con su propia trascendencia,

 con su  alma. 


El momento del artista es la creación. Una creación  mil veces vivida, y mil veces 

distinta. Por que cada proceso creativo, cada momento de manipulación artística es una 

revivificación absoluta del alma, donde el artista impregna con sus manos cada cosa, 

pigmento, objeto, obra, idea.


Todo esto es lo que apenas podemos intuir,  siquiera imaginar, que ha ocurrido detrás de 

las obras de Alberto Palomera, al comprobar en uno mismo el estremecimiento que se

desata al vivir su obra como espectador.


Es inevitable vivir su 'amor por el arte', que desde ahora también es el nuestro.




Eloy Martínez de la Pera
	 

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Ángel de la guarda


El ángel es un símbolo de protección, guarda nuestros   

sueños y  vela para que los proyectos se  materialicen.

Esta obra representa  la gran UTOPÍA del  ser humano,

que siempre ha querido volar, aumentar su conocimiento

y dejar huella.

El hombre anhela la libertad del pájaro, la quimera  de   

la eterna juventud y ahora, inmerso en esta sociedad

frenética envidia más que nunca el  rastro fluido
 
y el  camino tranquilo del caracol.


Esta obra despierta la capacidad  de asombro que ha

perdido el hombre, como crear no es lo mismo que

Creer y  mirar no es lo mismo que ver.


De aquí  surge una imagen trascendente,
 
Donde la razón, la tecnología y la filosofía se unen
 
Por fin para transitar  juntos.


La lluvia arco iris, es el nuevo escenario de esta utopía,

Un paraíso multicolor observado desde un calidoscopio

 Primigenio y místico porque ya se sabe
 
 que los caracoles sacan las antenas al sol
  
y sólo salen cuando llueve.


Alberto Palomera

	 

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Dibujar

Dibujar una realidad que parezca natural, es una  de las soluciones que  

podemos dar a un dibujo, pero arribar en un producto de tales 

características,  no tiene el interés del trayecto que  nos  conduce a él. 

El  proceso, es el  que genera verdaderos dibujos, en una  ruta 

compleja, de ríos que desembocan en un abismo sin límites.


El dibujo ha logrado liberarse de las ataduras del academicismo y 

nuevos materiales  se han incorporado a su disciplina, estos  son 

admitidos como formales para elaborar la obra. Todo vale para dibujar, 

pero no todo funciona.


El dibujo, hace mucho tiempo que dejó de ser, sólo un vehículo de 

ideas, un paso intermedio entre el concepto y la obra, el dibujo en si 

mismo es una  entidad, una obra de arte. 


En un magnífico artículo de LAPIZ 218, G. Reguera  desarrollaba una 

idea muy interesante a partir del pensamiento de Weiner  que postula 

que  la obra no necesita ser construida. Aparece aquí el valioso 

concepto de OBRA VELADA, oculta parcialmente y que solo se tiene 

referencia de ella a través del lenguaje. Se produce un Acto de Fe, 

donde  el observador  solo puede creer en lo que le cuenta el artista.  El 

diálogo que se establece es más profundo que el que puede generar 

una obra donde se muestra una imagen explicita.


En una ocasión un profesor planteó un sencillo ejercicio. Cada alumno 

tenía que dibujar a su familia. Les habló de creatividad, de volumen, de 

sombras, de perspectiva, de color… un dibujo llamó su atención, 

representaba una casa con todo lujo de detalles arquitectónicos. El 

maestro recriminó al párvulo por no haber entendido la propuesta. El 

estudiante respondió con toda naturalidad que había entendido 

perfectamente, y que su familia estaba dentro de la casa -señaló  la 

puerta-  su padre leyendo y su madre cocinando con la cancela 

cerrada.


El dibujo tiene todo el poder en la sugerencia. Decía P. Valery que  

hace falta mucha cabeza para explorar los lances afortunados, 

dominar los hallazgos y acabar, saber retirar la mano es vital,  por eso lo 

abocetado y lo inacabado emerge como un valor artístico. Cicerón en 

su Orador nos decía que nada se de en exceso, y Frenhofer, 

protagonista de Balzac, no le hizo caso y en su obsesiva búsqueda de la 

obra maestra, anuló la imagen.


Utilizar varias armas para dibujar es interesante siempre que los trazos se 

empleen para sugerir  sin necesidad de insistir en la obra.


Si observamos los dibujos que se presentan en esta muestra, 

encontraremos  muchas de las ideas desarrolladas anteriormente, como  

lo inacabado, velado, abocetado, fragmentado, la sugerencia, lo 

oculto, lo conceptual  y  algunas resonancias  existenciales.


Alberto Palomera Calera,  2006.

	 

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Disquisiciones en torno a una obra de arte
	 
También podemos entender

que el arte se ha venerado a sí mismo

como valor supremo,   y  es necesario que comprendas que

el lenguaje plástico intenta revelar las huellas de la creatividad

germinal mediante el empleo de estructuras mínimas. La esencia física

y la pureza emocional  son las claves para su desarrollo.


Pero dime, ¿dónde ves tú esto? Y la obra, cuyo matiz la diferencia del espacio 

circundante y va más  allá de la razón donde impera la imperfección y la 

gravedad desaparece. Mira en la obra,  en la verdadera obra de arte y verás  a 

través de su ventana como la realidad ha sido destilada por la imaginación hasta 

el punto de perder todo su peso. Todo queda suspendido entre la nada y el 

infinito, pero todo esta tocado por la gracia y nada es extraño a la emoción. La 

magia del arte funde la apariencia en el ser y la belleza en la nada. Creo que 

tienes razón y es que entre los trazos esquemáticos  y la pintura esencial de las 

paredes prehistóricas y los dibujos y trabajos plásticos de lo que vemos ahora, no 

existe distancia  porque la ilusión, la inspiración, y las decisiones de crear, son 

consustanciales con el hombre desde el momento en que vio una luz interior y 

pudo proyectarla  al más allá, hasta lograr iluminar las estrellas, extasiarse ante un 

paisaje e inventar cuanto se le ocurre. El arte es reproducir con conocimiento.

Demostrar  que el contenido tiene una importancia incomparablemente mayor 

que el tema propiamente dicho, que, por importante que sea la elección del 

tema, el contenido de una obra de arte está determinado menos por lo que 

describe, que por la manera que lo hace, y que el artista, consciente o 

inconscientemente, expresa las tendencias sociales de su época. El arte está 

condicionado por su tiempo y representa a la humanidad en sus ideas y 

aspiraciones y las necesidades y esperanzas de una situación histórica particular, 

pero tiene la capacidad de influir más allá del momento histórico, de ejercer una   

fascinación eterna. En definitiva, el arte conceptual asume como modelo propio

el lenguaje científico, precisamente para alejar los componentes tradicionales

emotivos, expresivos, representativos, y enraizar sus investigaciones

en un plano esencialmente  analítico descriptivo, en el  que

resulta posible  actuar en la separación necesaria entre el

nivel natural y el nivel abstracto, entre

hacer el arte y  hacer

el discurso del arte.

	 

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Dónde estabas tú cuando yo te dibujaba

¿Dónde estabas tú cuando yo te dibujaba?

He acabado el cuadro y me da la sensación de que siempre estoy empezando.

No encuentro el lugar exacto, la cara que me devuelve la obra no me satisface. El lino crudo, sin 

teñir es más interesante.

Esto, dibuja claramente la insatisfacción perpetua del artista.

Dedicarse al arte, no es solo disfrutar con una pincelada, un gesto, un color, emocionarse con un 

hallazgo, es mucho más. Se trata de elegir una realidad donde instalarse.

Crear es un acto muy doloroso, no el sentido físico sino más bien en  la constante frustración que 

hace del sistema neuronal un baile que afecta a la levedad del ser.

Buscar y buscar y en ocasiones hallar, manejar con mucho cuidado el pensamiento reflexivo y  el 

maravilloso azar. Decidir en cada fase resulta  desesperante, porque no se puede dar marcha 

atrás y  hacer que la obra funcione es siempre un riesgo. Un riesgo que hay que correr  porque sin 

ventura no hay libertad. Por eso Picasso  que anhelaba realizar obras maestras,   quería imitar a 

Freenhofer- el protagonista de la novela  de Balzac La obra maestra desconocida- donde este 

pintor en su obsesión febril produce un cuadro que es el resultado de una interminable suma de 

rectificaciones (como los arrepentimientos de Velázquez) debidas a su ansiedad  compulsiva por 

la perfección.


También sabía que el cuadro tenía que ser grande, en su caso descomunal.  John Berger lo 

apunta en uno de sus artículos cuando  nos dice que los cuadros del  Aduanero Rousseau no 

habrían pasado de pintorescos si  hubieran sido de pequeño formato. Hoy es difícil entender una  

buena obra sin tener en cuenta la gran escala. Picasso lo tuvo presente.


Picasso  incitó a Dora Maar para que realizara las fotografías  de las distintas fases del  

Guernica. 

En su afán de perfección quería que la obra fuera reversible, por eso fijo las fases de su obra 

maestra.  Admiraba al protagonista de Balzac pero no quería cometer sus errores, aún así  en su 

obsesión (que a la postre es la de todos) no tenía la certeza de cuando estaba terminada la 

obra, seguía insistiendo, llegar a cotas de perfección mística. Sabía -porque era muy listo- que


un empeño  exagerado de superación  destruye la perfección  y la obra no funciona.  Por eso la 


dejo inacabada. Seguro que había leído a Plinio el Viejo en su  Historia Naturalis  donde  cuenta 


como Apeles el gran pintor de la Antigüedad Clásica, sabía retirar la mano del cuadro. Se trata 

de la regla clásica que defiende Ciceron en su obra Orator   donde dice que nada se dé en exceso,  

que en todas las cosas hay que llegar hasta lo justo y que cada obra tenga su mesura. Para 

darnos cuenta hasta que punto esto es importante para el artista, Vasari  nos aconseja en su 

obra Vite  que en los esbozos se expresa el concepto en unos pocos trazos, naciendo en un súbito 

momento de inspiración, y que, por el contrario el esfuerzo y la excesiva diligencia algunas veces 

quitan la fuerza y la ciencia a aquellos que no saben apartar nunca las manos de la obra que 

realizan.  En esto que nos cuenta Vasari, además de insistir en la regla áurea de cómo finalizar el 

cuadro, aparece otro elemento digno de destacar y me refiero a  los esbozos,  al boceto y 

apunte, es decir a la obra inconclusa y fresca.


Si esto  - la idea de apunte, de lo inacabado- lo trasladamos al  cuadro  y queremos que este 

funcione y puestos a pedir que sea una obra maestra, nos encontramos con que  no acabar la 

obra, lejos de perjudicarla, la engrandece. Y esta lista para aguantar  el juicio del Tiempo que 

todo lo diluye y pone a cada cuadro en su sitio. 


Volviendo  a la reflexión del  principio,  todos los días al llegar al estudio pasa lo mismo.


Al inicio de la mañana todo son proyectos y buenas intenciones, estas abierto al mundo, dispuesto  

a abrir puertas, a descubrir nuevas realidades y posees la verdad. A media tarde todo se derrumba y 

tienes esa extraña sensación  de que nada funciona. Pero afortunadamente todos los días son 

diferentes.


Los artistas elegimos una extraña soledad. Es como la soledad de aquel  que por alguna razón, 

fuera capaz de ver todas las estrellas a la luz del día. Nadie le va a entender. Al artista en 

general le pasa lo mismo, cree entrar en la tierra prometida a diario, y transgrede las normas en un 

ejercicio de curiosidad inagotable. Practica una Mística de la lucidez y una transexperiencia  que 

le hace salir de la condición humana y se  asoma a lo real, en una reconciliación con la naturaleza 

que va más allá de las antinomias de la razón.


¿Dónde estabas cuando yo te dibujaba? El enigma de la creación no tiene respuesta, pero la 

verdadera pregunta es: ¿qué es lo que yo andaba buscando?.


PalomerA.A.

	 

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Es un altar

Es un altar, decía. El acto más sacrílego que 

nunca había visto: la escultura amordazada por 

una cuerda, era atravesada por impresionantes 

flechas herrumbrosas. Imágenes de San Sebastián 

mártir, se dibujaban a lo largo de toda la 

anatomía de la bestia. Era una vaca Santa.


Desde la ría llega la bruma plomiza que invade la 

plazuela. A su paso todo queda transfigurado, 

inmóvil y quedo. A duras penas se abre camino la 

luz enfermiza y desquiciada de los faroles: sus 

cansados haces proyectan sombras como 

gárgolas incandescentes. Al cabo surge al otro 

lado del animal un murmullo, una suerte de 

cantinela que repiquetea grave contra las 

fachadas. Siento la presencia de alguien que 

hincado de rodillas se afana a la oración. Aquella 

estampa no sólo no me resultó sacrílega, sino que 

me hizo pensar en los muchos fariseos que rodean 

el arte; en los pocos artistas que están dispuestos a 

sufrir el martirio.


La ejecución se consumará al alba. Junto al 

camposanto. En una de las dos mesetas entre las 

que se ahocina el torrente funéreo.

El lucero presente  desde las primeras horas de la 

tarde del día de ayer, vencido por el frenesí de la 

mañana, abandona, a las primeras luces, su 

velada. Llega la hora del hombre. El llanto sordo 

de los ajusticiados,  que ha mantenido 

constringido durante la madrugada, despierta 

ahora, y anega con su tronar las tormentas 

justicieras.


El periplo del romano Sebastián toca a su fin y su 

suerte última aquí se relata.


Heridas de flecha, lanza y piedra abren su cuerpo.             

En la oscuridad veo el infinito.

Quemaduras del corre de sogas y del metal 

candente desfiguran su gesto hasta convertirlo en 

una mueca cuya mirada se pierde entre vahos  

sulfúricos.            

La voluntad es obediencia a ti

La presión en los oídos de la bullanga  y las 

quiebras en el esqueleto causadas por las caídas 

le hacen perder la conciencia.


Dejo de sentir el peso del ser


Los restos despiezados de su cadáver  son 

envueltos en un lienzo blanco e inhumados junto a 

zarzales.                    Amén


"Que en un animal distinto al cordero recaiga la 

memoria de este crimen y que su estigma sirva de 

luto por quienes no se habrán de sentar junto al 

padre"

	 

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Esperiencias umbilicales

Homo sum et himani nihil a me alienum puto

Abro la ventana, y descubro que amanece todos los días. Entonces, comienza la 

aventura de un paisaje a  plein air. 

Tengo todo lo necesario para celebrar el experimento.

El viaje esta en marcha, el camino señalado.

El lugar elegido para el alumbramiento es una cueva, y no una caverna cualquiera, sino  

un lugar conocido, un espacio familiar, un agujero  interior.

La pendiente es pronunciada y conduce  a un collado,  que hay  que salvar, para 

continuar  a través de un estrecho sendero por el que fluye  el agua, de una lluvia que no 

deja  de empaparme. Unos minutos más de aflicción  y  por fin me encuentro con  ella. 

La entrada es estrecha,  oscura, conocida, caliente y  emana unos aromas que 

difícilmente puedo olvidar, penetro en su interior  ataviado con todos los materiales para 

consumar el  acto que he imaginado tantas veces .Tierra, pigmentos y demás polvos.

Inicio el descenso hacia las profundidades  de la materia y elijo un lugar  recóndito, en 

la hondura de la oquedad, donde  me dispongo a emprender un viaje que no tiene final...

Antes de empezar  la actividad física,  me instalo en la oscuridad a  escuchar, a oler el 

silencio, a percibir  el espacio, a  dejar pasar el tiempo, sin prisa, masticando el misterio. 

Doy lumbre a una lámpara de aceite que ha venido conmigo, le acompañan unos sacos 

con pigmentos,  carbón vegetal, minerales,  buriles de sílex, piedras, cañas de bambú, 

huesos, ramas,  palos, pelos de cerda, de cola de caballo, hilo de cuero, cuencos de 

arcilla, agua  y grasas animales.



Coloco los materiales  en círculo y me sitúo en el centro para originar un estado cercano 

a la mística. He elegido una pared de la cueva  que goza de una inclinación hacia el 

interior  con una pequeña parte abovedada. Me envuelve y  siento que formo parte de su 

materia. 



Comienza el ritual

Primero me dispongo a fabricar los pinceles con los pelos de animales atados a palos, 

como brocha  también  empleo,  las ramas y trozos de cuero para los frotados, pero es 

cuando elaboro las pinturas donde percibo la magia.  Elijo los minerales  y las arcillas y 

los trituro con una piedra. El polvo, el pigmento lo hecho en una vasija y lo mezclo con 

un aglutinante, el agua y la grasa  producen una crema  multicolor  lista para estallar, 

dando lustre a las paredes de la cueva. 


Cuando tengo los materiales fabricados  me dedico a observar la pared, recorro su 

superficie cambiante  por las sombras que produce la llama de la lámpara, me imagino 

figuras, escenarios donde se desarrollan acciones trascendentes y movimiento, mucho 

movimiento. El soporte donde se va a inocular la semilla, lejos de estar liso adopta unas 

formas que me invitan a recorrer  su mapa topográfico. De pronto  se establece una 

relación con la piedra, deposito las manos sobre la pared y mis palmas perciben su 

pálpito, su respiración es  serena, escucho el eco de sus fluidos internos y me voy, me 

voy de este mundo para  transitar espacios  donde  reina  la embriaguez. La emoción da 

paso a una explosión, el grito  reverbera  en el recinto sagrado.


Levanto el carbón vegetal,  me acerco a la pared y dibujo una línea sin una 

intencionalidad, dejándome llevar por el placer, observo y con un movimiento  brutal, 

que recorre todo mi cuerpo, realizo un trazo que produce una descarga de pigmento 

negro en la pared,  dejándome  un sabor  fecundo.  Acerco la lámpara y miro, me alejo y 

observo, cierro los ojos y percibo, es total. Con un solo trazo, se puede leer el universo. 

La obra realizada  alla  prima  demuestra el poder de la pintura gestual, la expresión 

visceral trasladada a  la piel de la gruta. El soporte ayuda, la luz asiste, el movimiento 

esta ahí, la pared decide.


Si una línea, un gesto emociona  tanto, cuando se reúnan varios trazos en un cubil como 

este  el éxtasis esta  asegurado.

Por mi mente pasan los caballos y las vulvas de Tito Bustillo, los bisontes de Altamira, 

la manos rojas  de la cuevas Del Castillo, los ciervos de Puente Viesgo, los toros de 

Lascaux, el potoka de Santimamiñe, el recolector de miel Levantino,  las Venus de bulto 

redondo, la Gran Dolina, Atapuerca, Homo antecessor, los cromlech, el monasterio de 

San Juan de la Peña, los Capiteles de Santo Domingo de Silos, el Laboratorio de  color, 

El Jardín de las Delicias,  la Capilla Sixtina, las Tres Gracias, la Sabana Blanca, la 

margen izquierda,  La danza, la puerta vieja y los chorros de pigmento.

Me mareo


La luz denuncia lo oscuro que está todo, siento un escalofrío y de nuevo la negrura. 

Necesito calentarme además de poder ver. Doy lumbre a unos palos y  poco a poco me 

voy encontrando mejor, el ánimo empieza a florecer y comienzo a masticar  el enigma.


Alimento la hoguera  con más leña  y  crepita la  sustancia  que  ha de convertirse en  las 

ascuas de  un atezado  carbón vegetal. Me dispongo  a  elaborar una antorcha. Ato la 

camisa a una madera y le doy fuego, recorro los primeros espacios de la cueva y a  

medida que avanzo a las profundidades de la oquedad  me siento distinto, nuevo, libre. 

Es entonces cuando tengo la imperiosa necesidad de  desnudarme.


Me despojo de todas las cargas y grito.

Desnudo y con la luz en la mano convulsiono y surge un grito de color, estalla la 

emoción y lloro.

Corro y corro por las venas de la cripta  hasta el éxtasis. Fatigado, me presento 

despojado de todos los prejuicios  y  surge el diálogo al calor de un fuego  revelador.

Estoy en las entrañas de la tierra, desnudo.

Comienza la danza.

Palpo la piedra, mido su pulso y su temperatura. Tímidamente empiezo a dibujar,  trazo 

algo parecido a un animal, pero con cabeza humana, a su lado otro, y otro, y otro, cada 

vez más grandes. Con los pies negros de carbón y el alma blanca, siento la necesidad de 

pintar, voy a buscar agua y encuentro,  fluidos internos, olorosos y misteriosos. Mezclo 

el Líquido  con las tierras y las arcillas del suelo. Me impregno las manos, el cuerpo, y 

la cara. Emprendo el camino hacia la pared y estampo con un estallido de color las 

tierras y los pigmentos más naturales que nunca. A falta de óxido de hierro, me hago 

una incisión en el brazo. Emana pigmento rojo, cálido, familiar, potente, y con un grito 

que reverbera en toda la cavidad  traslado al lienzo de piedra toda mi  fuerza.


¡¡ Funciona !!

Después de todo,  eras tú lo que yo buscaba y no me arrepiento de lo de ayer

In loco et in tempore

De alguna manera, me quede a vivir para siempre en la cueva.

HOMO PALOMERA.

	 

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Fluidos pigmentos para un problema cuántico de

Llueve y llueve y sigue lloviendo  y  a  Primitivo no le importa. 

El agua  mitiga  la excitación que le produce la vuelta al Estudio 

cargado con los bocetos que le van a permitir  emprender  una nueva  

y  presumiblemente gran obra.


La pasada  noche no ha podido pegar ojo, unas ideas transparentes y 

que en principio se dibujaban como algo innovador,  no le han dejado 

dormir, se ha levantado varias veces para poner orden y rostro a las 

imágenes vaporosas que se agolpaban en su interior. Apuntaba en un 

papel  todos sus pensamientos, y en un estado de duermevela febril 

realizaba los bocetos y anotaciones. Volvía a la cama y pronto 

comenzaba  el desazón creativo, y   así hasta el  amanecer.


Al entrar en el Estudio una bocanada de aire viciado le golpea en la 

cara, las esencias de trementina con el aceite de lino y otros 

aglutinantes químicos mezclados con pigmentos, son los que inundan 

de vapores un estudio  lleno de cuadros inacabados.


Ser coloca  el traje de guerra  policromado  y  se siente más a gusto, 

también él exhala aromas alquímicos.


Coloca todos los bocetos y apuntes distribuidos en la pared, observa el 

trabajo de la noche anterior y entonces, es cuando se da cuenta de las 

posibilidades que se abren en el lienzo. Monta la tela en un gran 

bastidor, y derrama una  imprimación  viscosa  que cubre todo el 

cuadro. Somete el lienzo a un secado precipitado, y observa como se 

va  craquelando la superficie, que adquiere una textura de piel  

humana avanzada. 


El mapa es atractivo.


Se sienta a contemplar  la incipiente obra en su silla reclinatorio, 

rescatada en  la pira de San Juan. Es una poltrona cómoda que le 

ayuda a  reflexionar.


El pintor sabe que ha llegado la hora de actuar, pero antes de 

comenzar  recorre con su vista el taller, observa otras telas  

abandonadas, ve los palos pigmentados de azul ultramar esperando su 

espacio, mira recortes de periódicos e imágenes de su propia 

iconografía, tiene una pared que parece un retablo lleno de fotografías 

y dibujos  de diferentes tamaños y colores, parece un altar, un altar 

donde se mezclan imágenes de ayer y hoy, donde el tiempo parece 

fundirse en un gran  lienzo multicolor. Al  fondo, en la penumbra del 

estudio distingue  sobre las baldas y anaqueles  unas figuras  que 

parecen observarle, han estado ahí desde hace  tiempo, pero al joven 

Primitivo le da la sensación  que le desafían, de pronto,  su recorrido 

visual se detiene en una antigua escultura suya,  una vieja obra 

realizada con hierro oxidado, alambres, metacrilato, tornillos, palomillas 

y mecanismos. La máquina del tiempo,  se titula, y quizá por haber 

dormido poco  le da la impresión que su mecánica interna  ha 

producido un movimiento. Se estremece el joven artista, pero aún así 

sigue  mirando y recorriendo de una forma nueva toda la anatomía de 

la escultura, las sombras devuelven una imagen distinta  a la que 

recuerda Primitivo, y  en su ruta visual repara en algo que le sorprende, 

la máquina parece haber adquirido una forma nueva, se levanta del 

reclinatorio y se acerca a la obra para verificar el cambio, pero al 

acercarse no sabría decir si este se ha producido, dado la delicadeza 

de la pieza.


Siempre que va a  emprender  algo nuevo le produce tanto vértigo que 

demora  el  trabajo con preámbulos de toda índole.

Pero después de alucinar un poco el joven Primitivo no tiene más 

remedio que  afrontar  la realidad, y se  enfrenta  al  gran monstruo 

blanco, repasa los bocetos, calcula las dimensiones de la tela y 

empieza  a componer las primeras masas, sitúa  las formas intuyendo los 

volúmenes, se aleja y ve el conjunto, satisfecho se dispone a preparar 

los colores para  distribuir los fondos donde se integraran  las ideas.


De pronto llaman a la puerta del Estudio, el pintor no espera a nadie, y  

absorto como esta en la preparación de los pigmentos, hace caso 

omiso a la llamada, pero la visita insiste y golpea con mayor 

contundencia la puerta.

-	¡ Tomás! Pero... ¿Qué tal, cuanto tiempo?
-	He venido a un recado aquí cerca y  he aprovechado para traerte 
	este CD de música, que seguro te va a gustar.

Tomás visitaba el Estudio  varias veces al año, siempre con animo de 
charlar y ver la nueva obra,  es un hombre volcado en  la música, toca 

varios instrumentos y se dedica  a rescatar viejos  claves, que afina con 


su delicado oído.

Las conversaciones siempre son enriquecedoras, hablando de forma 

pausada y comentando sonidos que se pueden integrar en  los colores 

y formas de la obra de Primitivo.

-	A ver que me traes 

-	Mira es un disco dedicado enteramente a la Viola de Gamba, se titula

	"Les Voix Humaines" interpretado por Jordi Savall,  ponlo y veras.
	
-	El primer sonido rasga el aire, y le siguen otros que desgarran la 

	tela,  pero lejos de irritar producen unas sensaciones que llegan a lo más 
	
	profundo de las entrañas.
	
	
-	En principio me gusta, creo que nos llevaremos bien, es una música  con

	carácter.
	
-	Bueno Tomás que te parece si mientras escuchamos la Viola nos bebemos  
	
	un vino con un poco de queso.
	
	
-	Muy bien,  que te traes entre manos, veo que tienes una obra a punto de
    
	empezar.
	
-	Si, mira los bocetos,  los realicé ayer en un estado de excitación creativa 

	que no me dejaba dormir.
	
	
-	Si, si,  son muy  buenos, si  logras trasladar estas ideas al cuadro esta 

	obra va a ser grande.
	
	
-	Ya, pero eso es lo difícil, una cosa son los dibujos y otra la obra 

	monumental, la escala cambia y las masas que en principio no tenían
	
	interés ahora cobran todo su protagonismo, y dar solución a esto es lo que 
	
	al final hace que  el cuadro funcione.
	
	
-	Bueno ahora vamos a darle al vino, que este ayuda a la obra.


Cuando se hubo ido el viejo músico,  el pintor se  quedo pegado a la 

botella contemplando los trazos en la pintura y escuchando "Las voces 

Humanas" que hendían en el recinto reverberando en cada obra  que 

esperaba su turno.


Nuevamente se sentó en el reclinatorio, cerro los ojos y escucho. 

Por unos instantes tránsito  otros espacios, miró al lienzo en blanco aún, 

que solo presentaba unos trazos de grafito y lo encontró espantoso, 

todas las ideas de la noche pasada las veía deformes, carentes de 

sentido, que no valían para nada. A veces tenía la sensación de que 

todo lo que hacia no tenía sentido. Tomo un trago de vino tinto, de 

pronto le abordaron  imágenes de otras obras, miraba la tela y veía las 

pinturas de otros tiempos, miro alrededor  y penso que este mundo no 

era diferente de otros mundos, que esta época no difería en nada de 

otras épocas,  que nada cambia en esencia y que en el fondo los 

hombres no eran tan distintos de los  primitivos. 


El joven Primitivo  miro una de sus últimas creaciones  y no distinguía la 

diferencia entre uno de sus  representados primates y él.


Se acerco al gran lienzo, lo descolgó  del soporte, cogió un carboncillo 

y pinto una  puerta. Con decisión   la abrió y paso a su interior.


Dio por concluida la obra.

Está sí ha logrado acabarla.


 PALOMERA.A.

	 

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La mirada

Leí hace tiempo una vieja historia, donde dos personas encontraron en 

un pueblo perdido a toda la población caminando descalza. La lectura 

que saco la primera fue; "Aquí hay mercado para el mundo del 

calzado, nadie tiene zapatos" Mas tarde, la segunda, tras mirar 

alrededor, saco otra conclusión; "Aquí no hay mercado, nadie usa 

zapatos"


La Mirada, la forma de ver las cosas, es lo que diferencias a las personas 

y Alberto tiene una forma de verlas que nos atrapa, con esa mirada 

activa, mirada viva, cuyo rayo de luz hiende el espacio y solo merced a 

él, se recrea el universo ante los ojos del que mira.


Todo cuadro pictórico nos muestra siempre un relato y Alberto además 

de pintor es un narrador de historias abiertas que nosotros podemos 

libremente interpretar. 


Pero a Alberto, el destino le atrapa y prefiere el reconocimiento antes 

que la fama. Esta realidad la encuentra cuando regresa de su continua 

búsqueda. (Prueba de todo) Aunque no se buscaría, sino se hubiese 

encontrado ya alguna vez, nosotros podemos encontrarle en el  arte 

como engaño, en sus pensamientos recién exprimidos que gotean de su 

cabeza en busca de publico.


Pero es su mirada la que nos hace participes de una obra no siempre 

comprensible, (sutil de matices, voces interiores y sentimientos) pero sí 

admirable. Su ojo, que funciona como un núcleo magnético atrayendo 

y repeliendo cualquier cosa que sea atrapada en su paleta de 

emociones, le hace,  contradictorio, surrealista, una mezcla de calma y 

silencio, un ilusionista sin chistera. Su color vibrante, aplicado en tenues 

capas, donde la luz juega su rol armonizador, es trabajado con 

delicadeza y sobriedad. Alberto maneja muy bien los contrastes, la luz, 

el color, su mano, sus sueños, pero sobre todo utiliza bien su mirada, esa 

mirada infantil con la que le conocí hace ya años, cuando jugábamos 

a ser  mayores y a movernos de un lado a otro.


Hoy la obra de Alberto  es un taxi con luz verde. Uno se monta si no dice 

la dirección el coche no se mueve.


Zumaia 3 abril de 2005

JabierCalle



	 

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Lloviendo letras

Luces, sombras,
matices,
descarnar el orden,
deshacer tejidos
obligados,
disolver pensamientos
encorsetados,
desatar camisas
de fuerza
sujetas
a almas atrevidas,
pintar en futuro,
pintar en pasado,
desmenuzar sentimientos,
convertirlos
en purés de sensaciones
que salpiquen
lienzos inconvenientes,
transmutarlos
en ideas superpuestas,
transformarlos
en piedra de catedral,
cantero del grafito,
arquitecto del concepto,
pintar,
pintar,
fluir óleos en venas abiertas,
cortadas
con cuchillos de deseos,
sangre de pintor,
fluidos de genio,
pintar,
pintar…


AMARANTA.

	 

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Mesa para San Francisco
                               
			     
							   
MESA PARA SAN FRANCISCO

Esta obra surge de la necesidad de apropiación de la Mística intelectual 

de la obra "bodegón con cacharros"  (Museo del Prado) de Zurbarán. 


Tras un riguroso análisis tanto de color como de forma,  incluida  la 

época y las claves del movimiento barroco, brota una nueva lectura  

de la obra:


Presenta una complejidad formal y plástica,  características del Barroco, 

pero si se presta atención- al contrario de este movimiento- destila una 

simplicidad y una paz  a la que es difícil sustraerse.


Es una pintura que muestra el espíritu del silencio, donde los objetos y las 

cosas tienen alma y vida propia, piensan y meditan.


Otra de las características de la obra  es la atención a los pequeños 

detalles elevándolos a categorías de grandes y enormes monumentos al  

hombre y a  su búsqueda de la verdad.


El título hace referencia a San Francisco de Asís, pintado en numerosas 

ocasiones en el Barroco, en actitudes de meditación y éxtasis.  La mesa 

hace de refectorio, lugar de encuentro y en torno a la cual (en la 

actualidad)  se mueve el mundo.


Éxtasis y trascendencia en una pintura  que destila sosiego y paz.

La idea de separar cada objeto surge para dar mayor importancia y 

acentuar si cabe un poco más el carácter único y trascendente de cada 

pieza. Después se intercambian con objetos más tridimensionales - 

collages- que tienen que ver con la vida  espiritual del monje y con la pura 

filosofía, que se pregunta quienes somos y a donde vamos. Materiales como 

la arpillera, los libros,  la cruz de acero óxidado,  las cuerdas,  una 

resonancia magnética del cráneo y aluminio anonizado, se integran 

perfectamente con los óleos más tradicionales creando una imagen 

horizontal muy poderosa, donde a un metro de distancia no se distingue 

entre la pintura y el collage.


El cuadro se muestra como notas musicales glosadas, una escala que 

desemboca en  un cancionero de eternidad.


ES LA CUMBRE DEL MISTICISMO.

Para ilustrar más la idea del cuadro  he glosado algunos de los poemas de 

Alberti a Zurbarán.


Leyéndolos detenidamente se comprenderá mejor la


Sencilla complejidad de la obra.


Meditación del sueño memorable

visión real que en éxtasis domeña


severo cielo, tierra razonable


de pan cortado, vino y estameña.


el pan se abstrae y se ensimisma el vino

sobre el mantel que enclaustra la arpillera.

Y es el vacío un pensamiento puro

que concentra el frutero en claroscuro.


Ora el plato, y la jarra, de sencilla,

humildemente persevera muda,

y el orden que descansa en la vajilla

se reposa en la  luz que la desnuda.

Todo el callado refectorio reza

una oración que exalta la certeza.


Nunca la línea revistió más peso

ni el alma paño vivo en carne y hueso.


Fe que da el barro, mística terrena

que el color de la arcilla sube al cielo,

mano real que al ser humano ordena

mirarse ante el divino, paralelo.

La gloria abierta, el monje se extasía

Al ver volar la misma alfarería.

Gire en tu eternidad la disciplina

de una circunferencia cristalina.




Alberto Palomera Calera Mardones





	 

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Música y caverna

Jon Kortazar [ Escritor ]

Conozco dos poemas que se refieren a la Cueva de Santimamiñe y que 

cantan las sensaciones que aparecen frente al símbolo de origen de la 

madre tierra.


El primero cronológicamente es un conocido texto de JoxAnton 

Artze, aquel que muchos de nosotros hemos cantado y que se refiere a 

un pájaro al que se podían haberle cortado las alas , pero entonces no 

hubiera sido un pájaro y el yo lírico amaba al pájaro. Los lectores del 

poema desconocen sin embargo cuál es el lugar al que se aplica el 

poema: santimamiñe.


El segundo puede encontrarse abriendo el libro Mimodramak eta 

ikonoak [Mimodramas e iconos] de Juan Mari Lekuona, y se llama 

"Obertura".  En él se reelabora la sensación de terror que produce la 

oscuridad y la cueva, el miedo cerval a lo desconocido. Ese temor se 

ve reconducido por la pintura como creadora de un cosmos en el que 

la imaginación y el arte pueden vencer al miedo y a la muerte.


Dos poemas distintos, uno habla de la libertad, el otro del poder de la 

pintura como curación del miedo. Dos textos unidos por un título y 

también por la música en que se ha convertido el poema de Artze.


Traigo al recuerdo estos dos textos porque sirven para describie en su 

disparidad el procedimiento de creación de Alberto Palomera.


Esta exposición se titula "Suites" como un homenaje a la música que 

se encuentra en el principio del proceso creativo, como 

acompañamiento a un gusto personal que mueve las cuerdas de la 

música barroca y el pincel. Barrocos -o mejor neobarrocos-  son los 

títulos de los cuadros que aluden a una serie de músicas que 

acompañan la mirada del espectador. Como son barrocos muchos de 

los referentes tomados en las pinturas, desde Velázquez a Zurbarán.

Pero es también neobarroco, es decir postmoderno, el procedimiento 

de composición. Dos signos contrapuestos, una clásico y otra nuevo, 

en un diálogo instaurado por la voluntad del autor para crear con dos 

imágenes distintas -como los poemas de Artze y de Lekuona- una 

nueva síntesis de superación de ambos referentes en la  mirada, una 

nueva obra que abarque a la vez lo antiguo y lo moderno, unidos en 

los postmoderno en la celebración de elementos dispares que están en 

el cuadro unidos por el designio del autor.


La síntesis de lo figurativo y lo abstracto hace renacer una nueva 

visión que se ve subrayada por el uso de materiales distintos, 

pictóricos  y extrapictóricos, de modo que la formulación de la unión 

de diferencias se refuerza también en el uso de materiales extraños, no 

pictóricos  que buscan el gusto neobarroco.


El procedimiento de unión de contrarios necesita siempre de un 

elemento que resuelva la contradicción,  este caso una línea, un 

margen, un fractal, una ruptura que separa y que une. Lo fractal  

enlaza los distintos elementos para crear desde la distancia de los 

materiales una dicción  nueva, de forma que en muchas de las 

creaciones artísticas de Alberto Palomera la sensación de viaje se 

recrea en el movimiento en los distintos espacios que se representan  

en el cuadro.


Pero el margen también separa y se muestra cuando la creación 

deviene en ironía, autoironía o parodia.


Lo fractal  sirve también para volver a la naturaleza, que tantas citas ha 

dejado en esta exposición. Entre la naturaleza y la cultura, en el juego 

doble de los elementos dispersos unidos en el cuadro, materiales 

diferentes, imágenes distintas, lo fractal, el límite sirve para conciliar 

un mundo caótico. Como quería el poema de Juan Mari Lekuona el 

margen, el límite es el lugar en que la obra pictórica domina al caos.


La obra en su conjunción de diferentes culmina el doble objetivo 

propuesto por los dos poemas con los que habríamos esta nota: 

atempera el miedo al vacío y se expone como un lugar de libertad.


	 

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Naturalezas urgentes

Suenan las campanas,
A lo lejos se divisan unas luces en movimiento. 
-	Mañana a las siete en punto os espero en la plaza, junto a la fuente - dijo 

	el viejo.
	
-	Maestro, ¿ Tengo que llevar materiales para dibujar? - pregunto con animó 

	Miguel.
	
-	Si, traed la cartera de madera para guardar los dibujos y servirá de soporte

	para las hojas  de papel en la que haréis los apuntes. No olvidéis llevar unas
	
	bolsas y recipientes para recoger los pigmentos del campo.
	

La madrugada era fría y oscura,  y las tres antorchas se acercaban  a la fuente que  

emanaba sonidos de placer.

-	Buenos días Sr. Primitivo - dijeron los tres muchachos.
-	Buenos, muy buenos, pero parece que nos tendremos que abrigar, en la montaña

	seguro que hace más frío - respondió el Maestro.
	

Las cuatro teas dibujaban una serpiente que se deslizaba por el sendero luminoso, 

habían dejado atrás el bosque y ante sus ojos aparecía un gran valle rocoso. Con las 

luces  del  alba decidieron  excavar en la primera gruta, y allí apareció el color.

De la arcilla extrajo Andrés el Ocre, luminoso y limpio, era una veta que contenía 

diferentes tonos de Tierras.

Mas adelante, Miguel y el viejo Maestro descubrían - con 

exclamaciones de júbilo, y ante la atenta mirada de Tomás - azul, blanco y amarillo en
 
diferentes minerales.

Con  las bolsas de cuero llenas de pigmentos caminaban felices  los tres discípulos.

El maestro Primitivo, les  hacia observar aquí una planta, allí una roca, allá un árbol,
 
Miguel y Andrés tomaban notas y realizaban apuntes minuciosos de lo que percibían,
 
Tomás más despistado no le daba tiempo a dibujar y dejaba inconclusos los bocetos.

  - Maestro, para conseguir resaltar partes de la obra ¿qué tengo que hacer? -pregunto      
    
	Miguel.
	
-	Mira,  si quieres trabajar más el dibujo, marca con tinta y con la pluma de oca

cortada muy fina los sitios extremos, y después sombrea con una aguada de pincel 

grueso de cola de ardilla los claros, los medios tonos, e insiste en los oscuros

 para realzar el volumen. Hay que seguir a la Naturaleza, - concluyó el viejo.
En el Laboratorio Medieval, Tomás rompía con fuerza el mineral rojo sobre la piedra
 
de pórfido. Moler los colores es una tarea dura, y los aprendices lo sabían bien.


Salitre, vitriolo, cinabrio, amoniaco, mercurio sublimado, sal gema, álcali, alumbre de 
roca, arsénico, rejalgar, tártaro, oropimente, cardenillo, todos estos y muchos mas se 
encontraban bien clasificados en las estanterías, junto a huesos de sepia, patas de gallo, 
manuscritos de gruesos lomos de cuero, manuales y recetarios,  piezas de plomo para 
extraer por oxidación el blanco, resinas y recipientes con formas caprichosas  que 
reflejaban la luz encarnada de un fuego que no se apagaba nunca.

El olor a trementina inundaba el cubil, por el suelo esparcidas las tablas de castaño que 
tomaran forma de retablo. El caos ordenado del laboratorio indicaba una actividad 
frebril.
-	Maestro, creo que esto ya esta - repetía Tomás, sin que nadie le escuchara,

- mientras tanto Andrés trituraba las arcillas ocres en un mortero de bronce.

Miguel, estaba terminando de extraer el color amarillo del  delicado Azafrán, y el viejo 

Maestro pasaba por un tamiz el polvo de Lapislázuli.

- Venid, acercaros - les interrumpió Primitivo.

-	Observad, el azul ultramar es un color superior, se obtiene del mineral de lapislázuli 

y hay que molerlo y tamizarlo mucho, hasta dejarlo muy fino, y su preparación requiere de 

mucha habilidad. Cogemos seis onzas de resina de pino, tres de resina de almáciga y tres

de cera de abejas por cada una de pigmento. Mezclamos bien en este puchero nuevo, ahora 
 
colamos por un trozo de lino y por último mezclamos con aceite de semillas de lino.
 
Dejamos reposar tres días y tres noches, y uno de vosotros se tiene que encargar de amasar
  
todas las noches durante una hora.
   
-	Yo , yo - contesto Miguel atropelladamente. 

El día que tocaba dibujo del natural con modelo traía a los discípulos de cabeza, a cada 

uno por diferentes motivos.

-	Maestro, ¿ puedo acercarme más a la modelo?, no veo bien desde aquí  - dijo Tomás.

-	De acuerdo -responde Primitivo -  pero adopta una posición con un ángulo perspectivo 

	interesante.

-	Descuide Maestro.

-	No me gusta esta posición , es muy difícil - critica Tomás  

	empalmado -, ¿me permite cambiarme?

-	Si, pero busca un lugar cómodo e intenta concentrarte -contesta el  Maestro Primitivo.

-	Siiiii yoo  concentrado ya estoy.


Mientras tanto sus dos compañeros luchaban con representar las carnaciones en el 

lienzo. Andrés tenia problemas con las proporciones y Miguel intentaba  dar solución a 

sus urgencias.


La modelo que hasta ese momento permanecía de pie  se coloca  recostada sobre un 

diván, atendiendo a las indicaciones del Maestro Primitivo.

-	Maestro, se me ha ocurrido una idea, creo que como estoy un poco pez en anatomía, me vendría

 muy bien realizar varios apuntes de  grafito desde diferentes ángulos - comenta  nervioso Tomás.
 
-	Bien , muchacho, me alegra verte dispuesto.

Andrés no comprendía como su mente le estaba jugando una mala pasada, le llegaban 

imágenes de las ramas jóvenes de higuera esparciendo su elixir en el cuenco que 

contiene óxido rojo con  yema de huevo, ingredientes fundamentales para la 

elaboración de la pintura al temple. Las pequeñas ramas de higuera se quebraban por 

todas partes, perdió la noción del tiempo y escuchaba el discurrir líquido por los 

alambiques, el vaho cálido del cinabrio y el sabor dulce de las lágrimas. 

Tomás ya no veía el papel, - en cierta forma es normal, era su primer día con una 

modelo desnuda, y además Teresa, no era Santa, pero si desprendía un halo de calor 

que inundaba todo el laboratorio, era una mujer con una cara muy dulce un cabello 

azabache y  una piel  tersa  que hacia difícil centrarse en la pintura.


Para el aprendiz la situación era delirante, por más que se había preparado durante las 

semanas anteriores, donde se había dicho a sí mismo que la belleza es arte, que la 

carne del tipo que sea hay que verla con ojos de artista, que  cualquier modelo hay que 

diseccionarlo y analizarlo científicamente  y de forma objetiva, sin caer en sensaciones 

internas. Pues nada.


El dibujo de Tomás era un desastre. El viejo se le acerca  con un espejo  plano y le 

muestra en su reflejo los errores cometidos.

  - El espejo es vuestro mejor aliado, la obra vista del revés indica  el camino. -gritó el viejo
  
    Primitivo. 

El joven Tomás estaba viviendo un calvario, su cuerpo tenia convulsiones internas que 

estaban a punto de estallar.


Aún así, y en el  estado que se encontraba, sentía un impulso que le hacia avanzar 

hacia  su objetivo.


El recorrido anatómico  necesitaba de una mayor precisión.
  -Sr. Primitivo necesito tomar apuntes mas precisos de algunas partes anatómicas para estudiarlas 
  
   con mayor profundidad - insinuó Tomás lanzado a lo más profundo.

-	Perfecto muchacho, el estudio es lo primero - respondió  el Maestro Primitivo.

Después de luchar con su brocha, ya no podía más.

  
-Sr. Primitivo, como Usted nos ha dicho, hay que seguir  a la Naturaleza, y para ser fiel, 

es necesario que  tenga contacto con ella.

 He tenido una idea - comenta   muy tranquilo el discípulo del Sr,.Primitivo- 
 
  - ¿Qué?
 
 ¡¡Me voy... la modelo!!
 
   - Bien, soy primitivo.
 
 
 HOMO PALOMERA
  

	 

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Nota de prensa

ALBERTO PALOMERA

retrospectiva
 
La obra de Palomera  se basa  en  la integración total de elementos 

extrapictóricos con las excelencias propias del lenguaje pictórico.  Pigmentos,  

aglutinantes, metales, objetos y tierras, toman conciencia de su nuevo estado y 

surgen de la mano del creador como un nuevo lenguaje donde el material es 

dignificado y rescatado del olvido, en una sociedad donde se ha perdido la 

capacidad de observar.


Palomera presta mucha atención a los detalles, esta despierto y como artista 

inquieto que es,  percibe nuevas realidades a cada paso y absorbe con cautela 

todo el exceso de información actual.  Mastica los datos y los canaliza hasta 

derramarse en un nuevo mapa de sensaciones. 


Una  primigenia armonía de color ocre y principios filosóficos  con ánimo de 

trascender muestran una obra muy equilibrada en su composición  y con un 


tejido plástico que une todos los elementos que participan del festín. Llevado al 

extremo el aspecto visual, que en Alberto Palomera se vuelve táctil,  se exhibe 

un discurso conceptual espacio- tiempo, que  funciona como una  SINESTESIA 

que hace vibrar todos los sentidos sin hacer apenas ruido. Todo ello hace 

funcionar  los mecanismos  internos  que desatan los engranajes  lubricados  

con insinuaciones  y desafíos.  


Sala Municipal de Exposiciones de Barakaldo

Del 29 de Junio al 19 de Julio de 2005.

	 

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Paredes pintadas

PAREDES PINTADAS
Lienzos de piedra
Cueva de Santimamiñe, pinturas y grabados
Murales de Homo Palomera, Pedernales y Busturia

                                          PAREDES PINTADAS
                                          Lienzos de piedra


Caminaban lentamente hacia el interior de la caverna y llevaban todos los materiales para crear 

el Gran Mural.

Uno de ellos, él más alto de los tres, transportaba  todos los útiles ígneos y las teas impregnadas

de grasa de caballo para ser posteriormente encendidas;

otro, un  enorme homo primitivo con el pelo rubio

y la sangre Rh negativo, llevaba los pigmentos dentro de unos  pequeños sacos de piel de toro, y las 

grasas y el agua como aglutinantes. 

El más pequeño, un homínido robusto, encorvado y más primate que nadie, viajaba 

a las entrañas de la cueva con los legajos de piel que contenían los apuntes de campo de muchos 

días de observación del movimiento animal.



Doce mil años nos separan de aquellos grandes artistas que soportaban los momentos

finales de la última glaciación. 

El paisaje eternamente nevado que se divisaba desde la hermosa gruta de Urdaibai, era espectacular y 

maravillosamente abstracto. 


Mostraba un  gran lienzo blanco, salpicado de sinuosas y rítmicas líneas, de puntos oscuros

y manchas distribuidas en una superficie de innegable belleza.


Se podían observar las huellas de una manada de bisontes, la curva que había dejado el rastro de un 

grupo de potokas salvajes, los puntos oscuros de árboles diseminados, el dibujo serpenteante de un 

arroyo y las sombras de pequeños bosques. Un cuadro muy vanguardista.

Si se dirigía la mirada de homo hacia otro lugar, lo que aquellos ojillos veían, era algo sin

palabras, puro placer para todos los sentidos, una sinestesia que recorría todo el cuerpo y dejaba 

sin habla al homo.  

Un pequeño y dulce río se encontraba con la mar salada, fundiéndose en un abrazo sexual para 

goce de todos. 

Río, ría y mar en una reserva que se reserva el derecho a sobrevivir. No es de extrañar que en tan 

bello lugar y contemplándolo a diario se pudieran hacer  tan extraordinarias pinturas.

El homo del Norte no tiene frío, se pasea por la glaciar reserva a pecho descubierto, lleva en sus

venas el Rh, y no conoce el miedo, para él no existen los peligros, ignora 

el dolor y rechaza la ayuda.

Se mantiene erguido él solo y no se acerca ninguna tribu a  su territorio.

Pero el homo del Norte es sensible y como todo ser  

impresionable tiene emociones, y estas emociones se  

muestran especialmente cuando ve correr un pequeño pero 

fuerte caballo o cuando se encuentra con la 

mirada de amigo de un joven ciervo. Estas sensaciones frente 

a su compañero animal son tan fuertes que 

necesita expresarlas. Siente una contradicción en su 

furor interno, se agita nervioso, por un lado sabe

de la amistad -o al menos lo intuye- de esos animales 

tan bellos, y por otro lado tiene la certeza de

que los va a cazar para su supervivencia como especie, el clan tiene que comer las proteínas que 

suministran estos amigos. 

Por todo ello y algo más el Homo del Norte tiene la necesidad imperiosa de canalizar todo 

ese potencial creativo que lleva dentro. 


Tiene la  obligación de capturar a esos animales, tanto con la flecha y la azagaya para 

el cuerpo, comocon el punzón y el pincel para el alma.


Pero antes de llevar a cabo la realización de la pintura ritual para dar vida al recinto sagrado 

-que una vez finalizada la obra funcionará como un santuario- era imprescindible hacer un estudio 

detallado de las anatomías y movimientos de los animales que eran susceptibles de caza y esenciales 

para la supervivencia del clan. 


Estos duros hombres del Norte no temían a nada, pero les resultaba complicado evocar las visiones 

diarias -

todavía no había llegado la libre expresión y las licencias 

de interpretaciones subjetivas; era la era 

naturalista y estos homos saben lo difícil que es 

dibujar de memoria: hay que dibujar mucho, y estudiar

el modelo, insistir en los bocetos para que después se desarrolle un buen trabajo. 

Las proporciones del animal tienen que estar ajustadas 

casi al milímetro, no puede haber deformaciones

ni errores en las anatomías, si no la pintura no funciona y menos su destino. 


El pequeño  homo primitivo, más primate que nadie, observaba a la manada de bisontes 

y en especial a una pareja de grandes cuadrúpedos que estaban bebiendo en el arroyo. 

Desde la atalaya donde estaba el joven 

artista podía ver otro grupo de caballos cómo se dirigía a la montaña.


Dejó su puesto de vigilancia y dirigió sus pasos al encuentro con los potokas. Cuando estuvo lo 

suficientemente cerca, sacó unas pieles de ciervo, un pequeño 

saco con sebo de bisonte, una bolsa con 

pigmento triturado de manganeso y un pincel de pelo de jabalí. 

Rápidamente extendió dos trozos de piel en el suelo y  buscó 

una piedra plana para mezclar la grasa 

con el pigmento,  untó el pincel y comenzó a dibujar la anatomía del caballo. 


Los caballos estaban tranquilamente comiendo unos hierbajos que crecían en la roca, sin sospechar 

que un buen artista les estaba investigando. El joven primitivo examinaba cada parte del

 animal y lo recogía en su cuaderno de campo particular. 
 
 Sobre todo estaba atento al movimiento, por otra parte difícil de captar.

El pequeño homo era muy observador y le gustaba estar en el despiece de los animales cuando se 

preparaban para el banquete. Pedía a los carniceros que le dejaran algunos huesos, que él mismo

 elegía para utilizar después en grabados. Era un hombre obstinado y preocupado por el detalle.
 
 Y cuando tenía ocasión cogía un 

omoplato de bisonte y trasladaba algún detalle de su 

cuaderno de campo. Utilizaba punzones y buriles 

de sílex para grabar en la superficie ósea. Una delicia.


Llegó el Gran día.


El día elegido por los Sabios del clan para realizar 

las pinturas rituales en la Gran Cámara Mística.

Mucho se había hablado de qué fecha era la más conveniente para que el Santuario estuviera listo.

Pero todo indicaba que ése era el día D: la Luna, el 

Viento y la posición del Sol predecían sin lugar

a dudas que la misión de los artistas iba a tener 

mucho éxito e iba a trascender, que por otra parte 

es uno de los objetivos de cualquier artista, y más de un homo.

Todo estaba preparado.

Días antes se habían construido y colocado  los andamios 

en el recinto dedicado al santuario pictórico 

con troncos de aliso y ramas de roble pedunculado cortados 

en los escasos bosques que sobrevivieron al

final de la última glaciación. 


El rubio homo había dedicado todo el mes anterior a la tarea de triturar las piedras en un mortero

pétreo para conseguir los pigmentos. La tarea era muy 

costosa, pero no lo era menos dedicarse a buscar

y recoger los minerales por los alrededores de las marismas del paraíso de Urdaibai.


En el zaguán de la cueva, un grupo de jóvenes homos  ataviados con piel de bisonte  y adornando sus 

verdes cuerpos con collares, pendientes, pulseras y un montón de quincalla, se disponían a hacer un 

agujero más profundo con unos omóplatos de bisonte y unas quijadas de caballo para el fuego 

del hogar, ya que el helado Viento del Norte se colaba 

por las puertas de piel y apagaba la necesaria lumbre. 

Por fin las llamas vuelven a crepitar, colocan el trípode  de madera y cuelgan la carne de bisonte 

para que el humo la haga más digestiva. Cuando los estómagos están llenos y el frío no es tanto o al

menos eso parece con la tripa llena, y así comienzan las tareas  artesanales de coser 

las pieles, hacer los abalorios, amuletos, las piezas de cerámica, los útiles de sílex, y los

primigenios Juegos del Norte.


 Un grupo de niños se entretiene arrastrando una gran 
 
 piedra hasta el fondo de la bóveda. Juegan para 
 
 ver uién da más vueltas con la enorme roca atada a su cintura con un cordón de tendones de caballo.
 
Otros jóvenes se entretienen elevando una descomunal piedra hasta su gran cabeza, cuantas más 

veces mejor. Y un grupo de hembras animan a dos  vigorosos muchachos en su carrera por seccionar un 

gran tronco de Encina en dos partes con la ayuda de un hacha de  piedra. Todo eso sin sudar.  


y primogénito.

Los tres homos iban acompañados por un maestro de ceremonias.

Una madura y bella mujer destinada desde 

su nacimiento a recitar y bendecir con grandilocuentes poemas  todo el proceso pictórico.

La hembra entró la primera en el recinto destinado 

al mural, le siguieron los tres primitivos artistas.

Dejaron los útiles en el suelo y a oscuras se despojaron de todas sus ropas.

Desnudos y libres comenzaron la Ceremonia. En la negrura de la caverna se escucharon 

las primeras palabras, 

en principio suaves y suplicantes que poco a poco la bella 

mujer iba aumentando de volumen hasta gritar, 

produciendo un mágico eco reverberando en las paredes de la 

Gran Cámara Oscura. Todo el clan sintió un escalofrío.

El viejo rubio Rh encendió las teas y las colocó en la pared. La luz les hizo más

vulnerables, pero tenían una sagrada tarea que cumplir.


La gran mujer desnuda se dirige al centro de la 

cámara y  hace un agujero en el suelo y deposita paja y 

hierbajos, parece un nido donde el pequeño artista introduce un palo de 

tejo, para que el homo de mediana 

edad lo encienda. Se sientan alrededor y comienzan los cánticos sedosos que inician la ceremonia de 

fertilidad. Transcurre el tiempo y estos  desabrigados 

humanos del Norte no tienen frío, la lumbre se 

consume y el palo de tejo se convierte en un preciado carbón vegetal.

Un verdadero instrumento de Dibujo. 

Los tres artistas se acercan a la pared elegida como la más 

propicia para la caza, palpan la superficie y se 

distribuyen el espacio. La ejecución de las pinturas y dibujos no debe

 durar mucho, hay que trabajar con 

precisión y rapidez; para que se cumpla y funcione el ritual, tienen que ser realizadas 

en el tiempo que dure el recital de un místico poema.

La seductora maestra y hechicera divide el palo de carbón en 

tres partes que entrega a los artistas, estos 

tienen preparados los bocetos, los pigmentos y la grasa aglutinante.

Están desnudos, libres de prejuicios y dispuestos a pintar el Gran Mural.

La desnuda hembra se acerca a ellos, se estrecha y se funden 

uno a uno en un cálido abrazo para luego 

comenzar a  recitar el poema.


Los hábiles artistas modelan con gran sencillez los contornos 

del caballo, una elegante cabeza de ciervo con 

aire naturalista, las peculiaridades anatómicas de las 

crineras, las gibas, las barbas y los cuernos.

Dibujan con mucha simplicidad, reduciendo al máximo la complejidad natural.

El caballo ya está acabado y muestra una delicada modulación 

naturalista con trazos cortos de carbón.

En algunas partes, para realzar la pintura, se ha untado previamente

la pared con grasa de oso y sobre esta 

superficie húmeda se dibuja con el negro palo de tejo. Un dibujo sobrio 

hace destacar la perfecta proporción 

de los bisontes. Los primitivos artistas están ensimismados

en su obra, y simultáneamente se escuchan los 

cánticos de la  vírgen mujer, la  ceremonia transcurre con

total solemnidad y los homos pintores trabajan 

febrilmente viendo cómo se acerca el final de la obra.

En un estado de embriaguez creativa, el pequeño homo 

cambia el carbón por el buril de sílex y realiza unos contornos 

grabados de unos hermosos bisontes, el Panel 

Mural está listo, se aprecian las bellas anatomías de 

sus animales más queridos, distribuidas en diferentes 

posiciones por toda la pared. Dan los últimos toques y la

melodía cada vez es más suave y con una cadencia 

que indica que hemos llegado al final.


Apagan las antorchas y a oscuras, desnudos y sin 

mirar atrás, salen del Santuario y se presentan a la comunidad.


Ocurría en la Caverna de Santimamiñe, en primavera  y a  12.016  a.C.

...Un descendiente directo de aquellos primitivos homo 

artistas de la caverna de Santimamiñe y quinta 

generación del Eslabón Perdido en la reserva de 

Urdaibai, baja del árbol donde permanecía observando.


Llevamos dos mil años de era cristiana.

Camina despacio para examinar la pared donde ha de pintar el 

mural, palpa la fría superficie y disfruta con la 

sutil textura, contempla la inmensidad del muro.

Donde ahora no hay nada, sólo el pétreo lienzo gris, luego 

surgirá un bello paisaje con figuras de animales 

autóctonos.

Este hombre del norte no tiene miedo a nada -de Bilbao pues. Mira la pared y calcula mentalmente la 

distribución de las diferentes partes de la obra.

Al día siguiente colocarán el andamiaje de estructura metálica para 

poder trabajar en todos los niveles del 

mural.

Para el inicio del proceso y el planteamiento de la superficie, debido a

sus  grandes dimensiones, el artista, el 

homo del norte, requiere la ayuda de un miembro de su Clan, su padre

también pintor será el encargado de la tarea.


Trepan  por los andamios como primates, suben y bajan con la cuerda para marcar 

la gran cuadrícula donde se va a  trasladar el dibujo realizado en los bocetos previos.

Cuando el dibujo es transferido a la pared y la escala se ajusta a las dimensiones, comienza la 

primera fase del trabajo pictórico.

Los pigmentos son mezclados con aglutinantes acrílicos, se baten

la pintura en los recipientes y distribuyen 

los colores sobre las masas dibujadas con una primera mano aguada para dar fondo a la forma 

y así crear las primeras aproximaciones al color.

-Lo importante es crear el escenario con una buena composición, guardar correctamente 

las proporciones y atinar bien con el color -comenta homo palomera.

-Creo que tenemos bien encajado el dibujo y el tono de los colores

 es bastante acertado -asiente homo pater.

-Ya, pero ahora viene la difícil tarea de ir centímetro a centímetro y una pincelada tras

 otra creando la verdadera ilusión.

-Bueno, comenzamos por arriba avanzando en el proceso,  hasta donde podamos, que ya sabes que

 yo sólo voy 

a estar tres  días y cuanto más pintemos mejor, así te quedará menos, aunque aquí todavía 

hay trabajo para quince días o más.

-Por lo menos esto ya no es una pared desnuda, con el vértigo que da comenzar un lienzo en blanco.

Esto es imparable, ya sólo queda ir creando los efectos  

y aplicar los conocimientos que corren por nuestras entrañas 

desde los tiempos paleolíticos.


-Sí, la verdad es que las buenas aptitudes y la actitud frente a la obra no difiere mucho de la 

de nuestros queridos trogloditas.

-Cierto, nada ha cambiado en esencia. Tenemos los mismos problemas y las 

mismas urgencias frente al 

lienzo o la piedra. Puede cambiar el soporte, puede cambiar el 

aglutinante, cambia el uso de la perspectiva 

y el artificio, incluso algún raro pigmento, y si quieres la función de

 la obra, pero lo que nunca cambiará 

será el concepto de arte, que es inherente al ser, y el enfrentamiento 

y la lucha febril que mantenemos con 

la pintura para que ésta funcione.

-Incluso me atrevería a decir que aquellos verdaderos artistas, 

puros, originales y verdes, conocían mejor 

que nosotros la verdadera naturaleza de las cosas.

-Estoy de acuerdo, parece que tenían más tiempo o quizá lo distribuían mejor.

 El tiempo es el mismo, 

pero si se le dedica un mayor espacio a la observación y a la reflexión,

 atendiendo a lo que ocurre a tu 

alrededor, que es mucho, seguro que tu arte se enriquece.

-Tienes razón, aquellos queridos cavernícolas no tenían más información que la de su propio clan o 

alrededores. Hoy el exceso de información nos esta matando. Ese deseo imperioso de conocerlo todo, 

lógicamente parcializado, manipulado, a medias y mal, nos 

lleva a una ansiedad que ciega nuestro trabajo 

artístico y desemboca en una frustración constante.

-Cuánta necesidad de ingenuidad y simplicidad tenemos, de ver y no mirar, de conocer y no saber, de 

pensar y no esperar.

-Sí señor, actuar, pero actuar con la máxima sencillez, desinhibidos, desnudos

 y despojados de las cargas 

de esta sociedad adocenada y alienada.

-Arte fresco, como el que hacían nuestros parientes de la caverna de Urdaibai.

 ¡¡Vírgen!! ¡¡puro placer para 

los sentidos!!

-Bueno creo que será mejor que aterricemos, cojamos el 

pincel, subamos por la estructura y dejemos la 

dialéctica para otro momento. Pues el muro nos reclama y quizá 

en silencio y frente a los problemas que 

nos plantea la obra, podamos aplicar alguna de estas reflexiones.

-Quizá.

-Veremos

Nuestros Hombres pintan,  sufren  y en algún momento disfrutan con cada trazo que dan.

El mural va tomando forma, y ya se ven los primeros resultados plásticos por 

la parte superior de la pared.

Nuestros hombres se bajan de los andamios constantemente 

para ver desde la distancia cómo va la pintura, 

porque no es lo mismo estar pegado a la pared cuando se pinta 

que ver la obra desde lejos, que es cuando 

se ven  los errores perspectivos y de proporción.

-Qué te parece este trazo en el árbol de la izquierda, creo que es demasiado intenso, y tiene 

un color muy saturado.

-Sí, quizá tienes razón, mejor será que rebajes el tono y utilices 

otro pincel, el de lengua de gato que hace 

un trazo más fino, irá bien.

-Mira, ¿ves aquellas masas azules cerca de las rocas? ¿No te parece que sería mejor 

un poco más violáceas y un poco más extensas?

-Bueno, a mí me parece bien así, pero si quieres darle un poco 

más magenta, estará mejor, porque eso hará 

que se vean  mucho más todos los tonos grises que participan del 

violeta  que están en primer término.

Así estaban todo elrato, mañana y tarde, con disquisiciones y preguntas sobre la marcha del mural.

Pero llegó el día que el descendiente del Eslabón Perdido se 

quedó solo y todas las respuestas a sus 

preguntas se hacían en silencio, en el interior de su cerebro.

 Sabía que si un día no salían las cosas como 

esperaba no importaba porque al día siguiente encontraría la 

solución, era cuestión de paciencia y de 

tesón.


El Pater ya hace días que ha abandonado a su primogénito, este 

camina  solo frente al monumental lienzo 

de piedra. La obra va tomando una forma definida, y se aprecian 

figuras reconocibles y jugosos matices 

que hacen bailar los colores en la retina.

La escena, el paisaje de tierra y mar, de islas y bosques, ya está concluido.

El artista, el homo Urdaibaí, da las últimas pinceladas a las olas y las hojas. 

El trabajo ha sido muy duro 

física y mentalmente, pero ha merecido la pena. Cuando la 

escala supera al hombre, entonces emerge el 

animal y supera todas las dificultades que plantea la superficie pictórica.


Pero todo no acaba aquí, en el bello paisaje, falta lo principal.

 Los queridos hermanos animales tienen que 

aparecer en escena, para demostrar su pervivencia; para que el planteamiento compositivo funcione se 

necesitan las notas de color y ágil movimiento que muestran esas 

hermosas criaturas del entorno de la Reserva de Urdaibai.

-Oye, txo, qué bonito está quedando -comenta un paseante matutino acompañado de su perro.

-Bueno, cada vez queda menos.

-Venga, agur.

Y más tarde, hacia el mediodía:

-Perdona que te interrumpa, muy bonito eh, pero ¿no sería mejor borrar ese rascacielos? Es horrible.


-Sí, es espantoso en la realidad, pero aquí en el mural es necesario, diría más, es fundamental 

para el equilibrio de la composición. Incluso me viene bien para la obra.

-Bueno vale.

-Pues nada hombre, a disfrutar del día y a seguir caminando.

-Gracias por tu aclaración, que la pintura te sea propicia,  Agur.

El primogénito artista examina los apuntes y fotografías  que tiene del reino animal y escoge 

las más convenientes en cada caso y poco a poco los paisajes empiezan a vivir. 

En el mar saltan y nadan los peces, 

grandes y enormes, vuelan los pájaros sorteando los árboles, corren los mamíferos y  conviven los 

insectos.


El artista recorre toda la superficie pintada para ver si da por concluida 

la obra, matiza algún color y por 

fin recoge todos los materiales. Finalmente apaga la música antigua  que

 le ha acompañado durante todo el 

proceso.

Y al fin, se desnuda y se acerca a la mar para darse un buen baño.

Ahora las dos fichas para llegar a los escenarios.

Caverna de Santimamiñe

La cueva se encuentra cerca de Gernika; desde allí, se debe 

coger la carretera BI-638. Un poco antes de 

llegar a la localidad de Kortezubi, se encuentra una 

carretera a mano derecha que llega directamente al 

lugar. Tras subir unas cuantas escaleras  situadas en el monte Ereñozar y a 150 m. 

sobre el nivel del mar, hallamos la entrada de la  hermosa gruta.

Las pinturas que posee, se sitúan en la época Magdaleniense, con más de 12.000 años. 

Es un yacimiento muy completo, único en Bizkaia y de gran valor arqueológico.

Actualmente se puede visitar toda la cueva -excepto el panel central de pinturas- con 

un recorrido muy atractivo.

El Horario es de Lunes a Viernes a las 10;  11.15;  12.30;  16.30 y 18 h. 

Entrada gratuita y con guía. Máximo 15 personas por grupo.

Murales de Homo Palomera

El primer Mural está situado en el municipio de Pedernales. Tomando una carretera a la derecha del  

camposanto que desciende al nuevo Pantalán.

Está pintado en el Túnel que pasa bajo las vías del ferrocarril, en un paraje inmejorable 

con acceso directo al mar.


Es un Mural de carácter didáctico, con  muchas de las especies animales y vegetales a preservar. 

Situándose en un punto central, marcado en el suelo y dirigiendo 

la mirada a la Ermita de San Pedro de 

Atxerre, la realidad y la ficción pictórica se funden y coinciden todos sus puntos.

Es un juego visualmuy  atractivo.


El segundo Mural está situado en el barrio de Axpe, en el valle de Busturia. 

Se accede al lugar por un camino vecinal que lleva al robledal de Aingerubide. 

Este bosque de altos  robles  autóctonos es de un 

valor biológico trascendental, y tiene a la derecha de su entrada un edificio histórico como 

es la antigua escuela del municipio. 

Una de sus fachadas linda con el Robledal y es donde se ha realizado un Gran

Mural que  queda mimetizado con el entorno.

Muestra la fauna y la flora de la zona y se presenta como  un cuaderno didáctico para el

estudio y goce de los sentidos.

No lo olvidemos: en el mar saltan y nadan los peces, grandes y enormes, y vuelan los pájaros sobre

el aire sorteando los árboles, y corren los mamíferos y conviven los insectos.

Homo Palomera.


A mi amigo Juantxu que creía en el hombre.

txatxi




	 

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Pintar, pintar, pintar

Menudo, decidido, crecido entre pintura y aguarrás, entre árboles y truchas. Convencido 

de que algún día lo conseguirá. Tenaz.


El dibujo le inquieta, sentir los materiales naturales y darle forma. Después, la 

Universidad. Años compartidos en casa humilde  con mujer entera, trabajos, cientos, los 

más duros, los menos creativos.


Una ilusión constante, pintar, pintar, pintar.

¿Exposiciones? Las primeras llegan antes de iniciar los estudios en la UPV.

Licenciado en Bellas Artes, con especialidad de Pintura, comienza la carrera. Ahora o 

nunca, pues, ahora, sin duda. Cuadros grandes y pequeños, por encargo, en concursos 

callejeros. Colegios de niños chicos,  Imparte clases de dibujo, el cocido.

Un sueño, pintar, pintar, pintar.

Murales inmensos que reflejan un talento ya nacido que comienza a crecer, a pedir a 

gritos un lienzo en el que plasmar quién es, lo que lleva dentro.


Exposiciones ¿de quién? de Alberto.


Se va quitando el corsé, se lo piensa, le da vueltas. Lanzamiento al vacío sin red. No 

más trabajos que le quiten tiempo.

Tiempo para pintar, pintar, pintar.

Un niño nuevo, suyo, le escucha hablar de otros hombres que pintaron en los techos de 

catedrales de piedra. 


El Homo se revela, grita, las manos, sus manos palpan la roca. Colores de tierra, arenas. 

Comunión perfecta.


Materiales diversos, composiciones mágicas, interpretaciones conceptuales, deseos.

Pintar, pintar, pintar.

El sueño hecho realidad. Las truchas se preguntan ¿dónde está? Los árboles  contestan, 

pintando. Silencio.

Y, ahora, un deseo, mi deseo. 

Pinta, pinta, pinta, dibuja, sueña, diseña, con la mirada puesta en las nubes.

Vuela sobre campos de pigmentos, sobre mares de óleos y grafitos. No dejes nunca de 

pintar.

Eres un genio.

Marian  Santiago  Elustondo

	 

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Principios silvestres

Renovado, dejaba atrás la Selva de Oza con su incipiente naturaleza y me dirigía por 

una estrecha y serpenteante carretera hacia el Monasterio de San Juan de la Peña. Aquí 

se respira espiritualidad y silencio -reflexione- como el vivido estos días en el Valle de 

Echo.


Súbitamente, al salir de una curva se presenta la mole de piedra con su encanto especial, 

pero la burocracia de la organización estropea el hechizo. Nos dirige a toda la masa de 

turistas por los caminos del desencanto y nos conduce como animales al matadero de la 

percepción.


No soporto el atropello, doy la vuelta y  dejo el  coche antes del complejo. Doscientos 

metros me separan de la  obra del hombre.

Corto una vara de avellano y asciendo como un peregrino hacia el Monasterio. Esto es 

otra cosa -pense-


Cuando llego al lugar me encuentro con un grupo que baja de un autobús. Todos ellos 

ataviados con sus cámaras  fotográficas y videos, sacando todo como posesos.


La escena me pareció grotesca. De pronto, me doy cuenta de que yo también  llevo 

cámara y con un impulso visceral la cojo y la lanzo a un zarzal.


Me hago con un cuaderno y un lápiz  en la tienda souvenir  y entro en el complejo 

desnaturalizado con mis mejores armas.

Dentro del recinto sagrado, los visitantes miran pero no ven, solo les interesa el registro 

fotográfico de su viaje. El horrible Album.


Me siento en la fría piedra y dibujo una serie de Arcos de Medio Punto que denuncian 

una armonía mareante. La penumbra ayuda a crear unas sombras en la superficie rocosa  
que resaltan las inscripciones criptograficas. Tomo apuntes de los detalles, de los 

desgastes y roturas de la piedra arenisca. Todo ese conjunto mutilado por las agresiones 

del hombre y la propia naturaleza  lo hacen más bello aún. Crea esa ansiedad de lo  

inconcluso, de lo que todavía esta por descubrir.


Escuchaba el sonido de los obturadores y me sentía más liberado. La salvación la tenia 

en el lapicero.


Absorto con el boceto del  Ábside, no me doy cuenta de la presencia de un  niño que 

observa la evolución del dibujo.

-	Te gusta dibujar- le dije-

-	Si - respondió el chaval-

-	Pues toma un papel y este trozo de lápiz-  rompo el grafito por la mitad y 

	le saco punta frotando en la piedra-

El niño me mira entusiasmado, toma los materiales y con toda naturalidad se dispone a 

dibujar unas Arquivoltas  decoradas con animales fantásticos.

La sencillez y frescura  del dibujo del niño me dejan sin habla, había captado  

perfectamente el mensaje. Con un trazo limpio y seguro "alla prima"  mostraba la 

esencia, con mínimos recursos y sin los prejuicios académicos de sombreado, 

perspectiva, proporción...


Quise imitarle y me senté frente a un  Capitel historiado donde una hilera de monjes 

oraban. El dibujo resulto espantoso. Caí en mi propia trampa, la obra denunciaba un 

estudio demasiado formal.


Dedique tiempo a observar  el Capitel que formaba parte  de un Claustro abierto en la 

oquedad  de la montaña. Cerré los ojos y por un momento se revelo el misterio.


Entonces, sin mirar al motivo y rescatando la imagen de la memoria, realice unos 

trazos arriesgados y el dibujo me mostró el camino.


Se parecían en algo  a la esencia del niño.

Homo Palomera.

	 

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Selección de textos

CON - TEXTO

Hasta ahora la obra de Alberto emplea una serie de mecanismos como desagües, 

canalizaciones o simplemente agujeros en la tela, para liberar toda la tensión que 

genera en sus sótanos, una iconografía en aparente equilibrio y armonía que en 

cambio, se encuentra en el punto de ebullición. Esta arquitectura del vaciado conforma 

un mundo de conexiones, en algunos casos invisibles, a través del que fluye la materia, 

sea orgánica o no, guiada por una serie de principios y leyes fundamentales: 

diferencias de emoción, atracción - repulsión, acción - reacción, desesperación, 

contención, implosión, explosión, contradicción… ¿ Cuál es la verdadera obra a la luz 

de esta lectura?. Reconozco estar seducido por el sonido neumático y el olor ora áureo, 

ora avellanado de ese mundo acuático, gaseoso, de esa lava incandescente y 

humeante cuya vida se limita al vagar por el complejo de chimeneas que la oprimen, 

que la estrangulan.


Decía antes hasta ahora,  porque hoy Alberto pone al descubierto todos los residuos que su obra 

genera; " la obra " que ha generado la obra; la esencia de la pasión misma; la voz y el llanto 

nacidos del propio vientre.

Alberto Palomera es un humanista, sus matices místicos y enigmáticos recuerdan las viejas 

historias  que nos contaban nuestros abuelos  y que narraban hechos inimaginables; repletos de 

misterios. 


La humildad y calidez de los materiales que emplea, fueron sin duda utilizados antaño, quién 

sabe si a la luz de las hogueras,  por quienes dieron la primera explicación del origen del mundo.

Estamos ante un extraño, un extranjero que hace camino.


		" Veo mi obra derramada
		  Mi obra interroga a mi obra
		  Me temo que la he perdido para siempre
		  Y me siento extrañamente aliviado "


								Fº Javier Ferro Fernández


"la honradez frente al lienzo es una gran falsedad,

La mayor de las malicias debe guiar al creador;

La sedición es solo accesible a quien antes de nada, 

Se ha descubierto así mismo como un extraño, un extranjero"
  

.....una visión mística del origen del mundo, entendido este, no como un momento 

puntual en el tiempo, sino presente en cada instante....


INSISTE PALOMERA EN DAR SOLUCIÓN A SUS CONTRADICCIONES MÁS 

INTIMAS.

Una naturaleza PRIMITIVA, pero PRIMAVERAL, estalla en sus sienes y fluye por sus 

venas imponiendo un ritmo vital y huracanado.


Quisiera el artista,  y en esto radica la contradicción, emprender una campaña 

sediciosa que mostrase abiertamente su visión real de los sentimientos, sin 

alienaciones, pero una vez más y sintiendo esto como una traición " el origen del 

mundo" revelado paso a paso a través de una  visión mística de todo cuanto nos 

rodea, no importa la insignificancia o pobreza aparente del objeto, LE OFRECE LAS 

CLAVES de expresión salvadoras: evitar la mediatez que conduce a concepciones 

perecederas.


Los mensajes en clave entre los que se encuentran los títulos de las obras, iconos 

enigmáticos,  texturas trabajadas, colores primigenios, son los símbolos sobre los que 

se vertebra un lenguaje natural, de dicción muy calculada. 
         
                                                                                            K.
 





¿ Qué decir de Palomera,Alberto , de su obra?

¿ Que son  cuadros como apuntes hechos de carne y pensamiento?

¿ de fierro, de reposado sexo, que son veladamente expuestas entre recuerdos 

de mucho antes de ser uno mismo? 

¿ Que me lío?

Para leer despacio.........son sus mixtos ávidas sensaciones industriales ,

metálicas  explicaciones jeroglíficas entre brumas óxidas   y tules pasados por el 

tiempo entre naturalezas misteriosas de frutas, o carneros,  geometrías y físicas 

sugerentes de  espacios en recorrido

y cosidos prehistóricos  , siluetas observantes de un enigma matemático,

..........como si de una contundencia -se tratara- inacabadamente latente en la que 

respingan  destellos de color en incógnitas  ecuaciones aún irresolutas.


Cábalas aparte, o además , Alberto Palomera inspira 

por que quisieran hablar mis letras cual sus ocres ,anatomías y volutas ,

y decir como sus abstracciones geométricas y sus tersos volúmenes entrevelados,

quisieran estas líneas estallar salpicando sensaciones tal que lo hacen sus colores

                                                          [ como de al horno

y recalar en sílabas como tibias y templadas telas

resonando prehistorias seculares de piedra ,hierro y horizontes velados por la
 
                                                         [ incertidumbre.

Símbolos y misterios casi resueltos.

Quisieran pero........................
                                                            Juan Antonio Ruiz de Velasco Tissier









Un pasatiempo trivial como recoger conchas de la arena en los paseos por la playa, remite a la 

elementalidad de aquellos yacimientos prehistóricos de objetos curiosos, seleccionados sin otra 

aparente función que la singularidad de su forma ; conchas , piritas, dientes...tesoros de in-

utilidad a los que la libertad  de la elección les otorgaba un valor simbólico, separándolos de la 

esclavitud de la herramienta para ser así otro útil. Que el hombre sea "una creación  del deseo y 

no de la necesidad" , es lo que Alberto Palomera parece reafirmar cuando dispone sobre la 

superficie elementos partidos, pintados, anudados..., superficies a su vez tratadas texturalmente 

como campos contextuales donde lo que sucede es la imposibilidad de que no haya una historia. 

La narratividad es pues el discurso que vehicula la curiosidad acerca del objeto, colocado en el 

soporte a veces como excusa para rayar, pintar y frotar en torno a él , ofertando al espectador el 

cuadro como mapa sensacional y descriptivo.

 
                                                                                   Luis Candaudap





Ël ,mira hacia delante, pero sin perder los recuerdos.

Aunque cada etapa es diferente a la anterior, la evolución deja

un reguero de objetos fruto de inquietudes dispares que busca

siempre un porqué. 

El objeto siempre por 

delante.Siempre la referencia.Y ahora Alberto los integra y nos 

recuerda que siempre guardo los objetos .

Jóder...........        Qué difícil es ver un cuadro.

Al final ,lo que vale 

es como te quedas.Bien.Mal o neutro.

En la obra de Alberto Hay objetos y no se pierde el recuerdo .

Hay porqués con respuesta. 

Me parece que ahora quiere luz. QUIZÁ TODO ACABE SIENDO BLANCO. 

Aún así, responderá  a un porqué.

Y a un objeto.

                               Pelayo Serrano Viteri





 



La Madre


Las fuerzas del amor y la muerte van de la mano en 

esta obra, a modo de profunda brecha restañada 

con hilo metálico, al igual que un manantial que ha sido sellado, 

y donde el agua ya no podrá fluir nunca más. Todo ello 

en un impenetrable cosido cósmico. 


Elias Casado

LA MADRE

La madre me interesa en tanto madre oclusiva es decir, la madre como tal, no me interesa 

lo más mínimo. Se trata además de una madre velar y sorda; estamos hablando de /k/. 

Esta madre fonética, como queda dicho, verdadera madre, nos es mostrada en toda su 

plenitud en esta tela sagrada, en la que se refleja también el estado más primitivo y puro 

del hijo. En ella, la pasión cerca a la inspiración de forma protectora; se pueden observar 

en el hijo las huellas que inflige el movimiento reptil de la madre, que teje una urdimbre 

oval en la que se aloja el misterio: el azul intenso tiñe una atmósfera ingrávida en la que el 

hijo observa a través de los párpados. 




							Fº Javier Ferro Fernández

LA MADRE

"Squeeze my lemmon baby,
´till the juice run down my leg"
Robert Johnson-  "Travelling Riverside Blues" (1936)


La moral cristiana proscribe los orificios en la fisiología del Hombre porque, dicen, cualquier 

agujero del cuerpo humano es sucio en cuanto productor de humores. Por el contrario, la 

Biología nos muestra que la simiente del varón reúne en su aspecto visual la totalidad de los 

colores, mientras que el flujo vulvar aparece como transparente, de donde se infiere su 

complementariedad y perfección. Así mismo, un bibliotecario ciego nos recordó que hubo un rey 

cruel que prohibió la cópula y los espejos porque multiplicaban al Hombre.



Alberto Palomera, desdeña las interpretaciones de los moralistas antiguos, y se centra en la Vida 

para explicar sus claves, no para prohibirlas. Y para ello nos remite a elementos de la Madre 

Naturaleza: así, los colores terrosos, el falomorfismo de una rama, la geometría en la disposición 


del líquido seminal, la silueta ovoide del vientre femenino  (Bendito sea tu vientre", decía Yahvé 

contradiciendo a sus exégetas)  Ahora bien, el Hombre es, no lo olvidemos, homo faber, y 

mimetizando la naturaleza desea crear el espejo cuando se ve a sí mismo reflejado en el arroyo 

(multiplicidad), canalizar el agua (Tales) mediante tubos cuando observa cómo la vida fluye en 

su propio cuerpo a través de las venas, construir cables que en tensión multiplican la fuerza 

cuando contempla sus propios músculos en contracción.


Por todo ello, Palomera nos viene a recordar algo que es tan viejo como el Universo del que nos 

habla: que el origen de la Vida nace de la contraposición de fuerzas, y que estas,  como a 

menudo el azar y el destino, son opuestas solo nominalmente, en cuanto a que convergen en un 

mismo fin, la Vida misma.  


Eduardo de Mujika






SILENCIOS

Intriga la languidez de este silencio.

¿Es quietud, oscuridad o pensamiento?

Un dúo en duelo, frente a frente.

En el centro, las palabras envainadas, sujetas,

amordazadas por el silencio, el gran dominador de  las palabras que hieren como 

espadas cuando se convierten en soplos cargados de peligro.

Silencio salvador. Retirada sin ruptura. Las cuerdas intactas.

Se miran y pactan una tregua de silencio que les defienda, ¿de los estragos del 

amor?¿de los secretos inconfesables?

¿Es tedio?¿Soledad? ¿Aburrimiento?

Alberto Palomera ha pintado el silencio y su música, simbolizados en esa 

impenetrable calidad de ausencia de los rostros que se miran y se esperan, 

pacientes, hasta que llegue el momento de tocar acordes capaces de convertir las 

palabras en besos.                                                                           


Ricardo Martínez de la Pera








DESPUÉS DE TODO NO NOS ARREPENTIREMOS


Alberto disfruta de lo inesperado y plasma en el cuadro la resbalada 

mirada por el culo redondo. A mi me sobrecoge como una noche oscura, 

pero su color cambia rápidamente mi campo visual. Me encuentro con un 

vacío llenándome. Faltan cosas en el lienzo pero las veo. Un haz de luz 

entra de puntillas por el telar y floto mecido por el sabor de un beso sin 

estrenar. Enciendo uno de esos cigarrillos que el medico me prohibió 

mientras se aleja lo que siento. Mis ojos se han manchado con este cuadro 

y deseo ir donde su recuerdo no me alcance. No puedo, vuelvo, lo miro y 

envidio. Mis besos duermen en tus labios.


Intento ahora atrapar el instante de este lienzo para luego recorrer tu 

cuerpo, como si mi boca fuera un pincel.


Despues de todo no nos arrepentiremos


Otoño, Bilbao 2.000

Jabier Calle.





La belleza, no puede ser concebida por le hombre sin la proporción. Desde

siempre, en todos los tiempos, la gran preocupación de la humanidad, ha sido

crear formas proporcionadas a sus escala.


Ante esta obra, pienso si la Venus de Laussel fue creada como esta Venus

Química, utilizando como canon modulador una probeta protozoica. Su

geometría me acerca a la forma más perfecta de la naturaleza: la esfera;

donde la convexidad y concavidad son límites. Su química, postula:

aproximación, contacto, fusión y vida.

Alberto, hace de alquimista, integrando magistralmente  química, matemática,

proporción, juego erótico; ciencia y materia, hasta obtener la piedra

filosofal del artista: la emoción estética.


Luis Estévez



JASÓN Y EL VELLOCINO DE ORO 


Jasón Borbón y sus compañeros, embarcados en la brillante nave, se dirigen hacia el Ponto, hacia el 

Sol, hacia la tierra de los hombres que cubren su cuerpo con pinturas azules en forma de espiral. Al 

otro lado del estrecho, en el otro mar, les espera el dios-carnero de 

cuernos retorcidos que los hombres 

salvajes adoran. Mientras, el tótem viviente trisca, con estudiada 

indiferencia, un puñado de frescas 

hierbas que le ofrece sumisa una sacerdotisa desnuda. 

Sus húmedos ojillos, de viejo chivo sabio, ponen 

distancia entre su aburrimiento y y el espacio aureo que le rodea. 

Al fin, el primer rayo solar de la

aurora arranca de sus cuernos un destello de oro que es recibido 

con sobrecogedora reverencia por sus 

adoradores. Jasón Borbón aprovecha el momento para ordenar a sus hombres la matanza y huir hacia 

Occidente con el vellocino dorado colgando sobre su pecho. Horas después, una mujer rubia, alta y 

blanca como la nieve, chapotea, con sus pies descalzos, sobre 

la sangre que recubre la sala del templo. 

Sus largos dedos se enredan morosos en los dorados rizos de su vientre

                                                                     Eduardo Martínez .G.

           La leve intuición de gozar junto al trono 

    	   de ese demonio virginal, desata la lucha

            Sobre tierra y cenizas, mi mente está amarrada 

                     pero en la batalla mi cuerpo 

                           no deja de bramar. 

                         Ya sólo soy esa bestia 

                         que bebe de las huellas 

              que la manzana va dejando donde descansa, 

                                         en su dura lucha 

                         por sobrevivir, 

                            y no moriré hasta saciar mi 

                                      sed. 



Rafael Pilar Balparda



	 

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Suites

ALBERTO PALOMERA
        SUITES
 

"lo más importante de esta obra, no es lo que se ve 

  sino, todo aquello que  oculta"
                                



Suite:

1-Forma instrumental en varios tiempos constituida por una 

yuxtaposición de movimientos originariamente de danza, cada uno de 

ellos con carácter propio  y escritos en una unidad tonal.2- Suites 

también son  Oberturas Orquestales y una selección de fragmentos 

sinfónicos extraídos de una obra de larga duración y destinados a un 

concierto, La Suite llega a desembocar en la forma sonata. 3- Voz 

francesa que significa serie. Serie de habitaciones de un Hotel, unidas y 

comunicadas entre sí, que constituyen una unidad de alojamiento.


Base pictórico-musical que integra diferentes elementos en una misma 

unidad.


¿Porqué  la Suite?, la definición nos sirve para ilustrar y aclarar en que 

consiste la obra y cual ha sido el argumento y las bases sobre las que se 

ha creado la materia  pictórica.


Primero,  debo aclarar mi especial interés en la música antigua y 

barroca, que  acompaña a los pigmentos en la tarea diaria. Hay un 

instrumento que  pinta el aire  y  reverbera en las paredes del estudio:  

La Viola de Gamba, que es mucho más rica y con más color que el 

Violonchelo.  ES MÍSTICA

Lo que quiero decir, es que la idea surge a partir de lo que significa una 

SUITE y su doble juego (por un lado interpretar piezas musicales 

inventando nuevas  historias y a la vez crear habitaciones, fragmentos y 

enlaces de significantes con piezas en las que  hay un derroche de 

medios plásticos. 


El DISCURSO muestra un despliegue de técnicas y tratamientos  

pictóricos   necesarios  para el objetivo de la obra.


Utilizo cualquier material a mi alcance para desarrollar la obra, 

materiales extrapictóricos que se mueven con alegría en espacios que 

comparten con fragmentos y alusiones a la historia del arte. El dibujo 

está muy presente en la obra, en ocasiones su presencia se hace carne 

(como el verbo).

Pero esto no es una tarea fácil ni mucho menos, sino que produce 

verdaderos dolores, ya que en la apariencia a veces sencilla hay detrás 

un juego  delirante de experiencias extrasensoriales. 


Las pinturas (en su mayoría de Gran Formato) están trabajadas como 

Suites musicales que se trasladan al plano plástico, incluso los títulos son 

musicales. La desintegración del espacio pictórico en habitaciones, 

llámese díptico, tríptico, políptico, etc...  está siempre formada por varios 

elementos. Mezclando e integrando (que ahí es donde está la 

dificultad) diferentes materiales extrapíctóricos, telas, maderas metales 

pigmentos, aguadas, objetos varios  y muchísimo más, conforman 

distintos niveles y acabados  y se une lo Clásico con la Vanguardia más 

contemporánea dentro de la misma obra y esto da como resultado 

después de un doloroso parto  a  piezas con ánimo de trasceder.


El objetivo muy ambicioso a priori  es la integración total de todo este 

universo de elementos dispares, creando una armonía tanto de color 

como de forma y que el discurso del concepto Espacio-Tiempo  

funcione como una  SINESTESIA que haga vibrar todos los sentidos sin 

hacer apenas Ruido. Todo ello FUNCIONA como una  UNIDAD sin 

fragmentar.


Tanto el color, su temperatura e interacción como la forma, el fondo y 

los materiales están medidos de forma patológica. 

Todas las obras aunque  den una pista con el título  (Juego poetico-

musical) tienen doble o triple sentido y además presentan muchas 

lecturas, todas ellas válidas para  quién las  interpreta. 

El espectador  solo tiene que hacer un pequeño esfuerzo: 

permanecer un minuto frente a la obra, y es entonces cuando 

comienza a desplegarse  frente a él un mundo donde le atrapa  y  le 

lleva a tejer una historia  que le pertenece.


Alberto Palomera

Junio de  2005

	 

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Un lugar donde instalarse

Observar la obra de Alberto es admirarla.  Conocer el proceso de creación  es admirar a 

su autor. No estamos ante un pintor que conoce su oficio-  hay muchos- sino ante  un 

creador, un artista.

Cuando comienza el día, en su amplio estudio, entre lienzos, óleos y materiales varios, 

mientras suena la viola de gamba  de Jordi Salvall o alguna obertura para cello o algo de 

Monteverdi o Marais  o Sainte- Colombe, comienza ese proceso agónico que es el diálogo 

entre el artista y su obra, en una búsqueda constante donde, en muchas ocasiones,  la 

decepción  es la ruta por donde se avanza, donde las preguntas no hallan 

respuesta….hasta que de pronto, una idea, una fantasía, un trazo, lo arrebata . En esos 

instantes reina el silencio y la música se esconde. Es el momento de la cristalización de 

un sueño: la idea se ha ajustado a su alma y después a su expresión.  En este esfuerzo 

creador y agonístico nace la obra de Alberto. Por eso admiro su ahínco y ardor por 

conseguir  un diálogo emocional, no siempre fácil, con quienes nos acercamos a disfrutar 

de sus obras.


La obra de Alberto es una obra cargada de significaciones, de sugerencias, de símbolos,  

que requieren una lectura detenida para captar el mensaje que encierra, que siempre 

tiene que ver con el hombre y su "yo" interno. Valoro en Alberto la búsqueda de  nuevos 

elementos de expresión  y esa manera tan original de integrar en la obra tanto elementos 

pictóricos como extrapictóricos, y conseguir que todo ello "funcione". Cualquier materia 

puede llegar a constituirse  como un elemento de su particular lenguaje pictórico - el 

caucho utilizado en esas obras de turbador erotismo, las planchas de metal oxidado, los 

palos, papeles, fotografías, metacrilatos… - y  todo ello contribuye a apreciar y 

consolidad a un artista, a un creador, que puede identificarse por la originalidad de su 

obra.


Alberto, un humanista, un artista, un amigo, que vive para crear y para quien el arte " es 

elegir una realidad donde instalarse".


RICARDO M.D.L.P.C.


	 

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Gabinete magico
EL GABINETE MAGICO DE ALBËR D'ARBBIN.

A MODO DE BREVE MANUAL DE INSTRUCCIONES.


Recuerdo aun con emoción aquel primer contacto con una serie de manuscritos de un autor

apenas conocido y del que tenía escasas referencias. En una de mis frecuentes excursiones

por los gaazha  a la búsqueda de textos y de reliquias olvidadas di con el sorprendente hallazgo.

Atónito y con la respiración contenida no pude dejar de admirar aquel maravilloso descubrimiento:

páginas y más páginas caligrafiadas sin un orden concreto, empapadas de conocimientos,

de sueños, de intuiciones y de deseos. Me encontraba ante el auténtico legado de Albër D'Arbbin. 


Parecía la obra de un loco, de un visionario, pero con el tiempo fui dándome cuenta del

auténtico poder que lo hallado tenía. Poco a poco fui localizando nuevos elementos

indispensables para la comprensión del críptico trabajo del misterioso autor y que

completan este curioso gabinete. Albër D'Arbbin  no solo ha esparcido ideas de toda

índole, de Geometría, de Botánica, de Matemáticas o de Arte, sino que ha recopilado

los más variopintos e insólitos artefactos, objetos exóticos de elaborada y de ambigua

técnica. Como el ávido coleccionista es un indagador perpetuo, aspira a un conocimiento

total, globalizante, a través de la observación de la naturaleza y de la experiencia.

Admirador de olvidadas bellezas, recolector de sueños, devoto de variopintos 

paisajes y contador de singulares historias no dejará de registrar con increíble

minuciosidad todas sus impresiones.


Desde un principio intenta contagiarnos su fascinación por aquellos artilugios creados

por la Ciencia, por esas máquinas imposibles capaces de hacer visible lo invisible, de

atraer opuestos o de generar sorprendentemente criterios estéticos. Ante tanta sofisticación

y especialización de la Técnica prefiere desvincularlas de sus cualidades originales para

reformularlas y dotarlas de cualidades auráticas. Máquinas en definitiva de funcionamiento

simbólico, transformadoras de conocimientos y purificadoras de sentimientos creadas por la

mano de aquel que conoce los secretos de la Física o de la Dinámica. Mecanismos híbridos que

nos sugieren acoplamientos metafóricos, que nos evocan una física poética. Nos recomienda

un "funcionamiento mágico" que deje fluir nuevas señales para celebrar el renovado

acontecimiento, para provocar en el hombre un cambio vital, una especie de suerte de redención.


Albër D'Arbbin devora imágenes, libros, conceptos, leyendas o rituales y de todo ello

toma notas escrupulosamente. Cuando el papel se agota pasa de forma natural a la pared.

La pizarra será para él una prolongación de su de su espíritu, una partitura infinita en

constante transformación. Con impulso tímbrico las cubrirá sistemáticamente de

diagramas, de signos e iconos de gran valor pedagógico. Pone blanco sobre negro;

la pizarra será como el vacío, la página de un libro que se empieza a llenar y que

nos conecta con la vida.  Desde su fondo oscuro los mensajes brillarán como estrellas

en la noche. Mediante la interacción de imágenes y de textos es capaz de crear todo un

proceso cognoscitivo, de reconducir la luz en la oscuridad. La imagen corrige y completa

la definición de las palabras, pero no dudará tampoco en acudir a juegos

lingüísticos, a acrósticos en la formulación de sus cavilaciones.

Nos incita con trabajos poblados de misterios, con objetos de dualidad

lingüística que desafían la lógica del espectador, y que le animan a abandonar su

pasividad, ofreciéndole la posibilidad de colaborar en un juego de collage

colectivo, de participar de la suerte de estos palimpsestos interminables.


Excepcionalmente disfrutaremos de toda una pléyade de impresiones sensoriales a

partir de sucesos particulares que nos inducen a experimentar cambios.

Entraremos en contacto con las fuerzas extraordinarias y prodigiosas de la naturaleza

que nos alumbran como rasgos nuevos en el alma del mundo. Un mundo donde lo

lúdico, lo mágico y lo sorprendente confluyen en perfecta armonía; un mundo donde poder

recuperar la capacidad de asombro por las cosas, donde habita el niño que aun soñamos.

Así, desafiando conceptos y traspasando límites invocará lo cósmico con lo

terrenal, congregará a la filosofía con la ciencia, el Arte con la Vida.

Aconsejo pues al visitante a armarse de paciencia, a desvestirse de prejuicios y a

creer en el universo, ficticio o real, que Albër D'Arbbin en este caso nos propone.

Ahí radica su verdadera fuerza.


Olius Grimm
	    
	 
	 
	 
	 
	 	 

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